Orgullo y fe


Jamás en su ya extensa carrera, Kaka’ había sufrido un juicio igual. Por primera vez en su vida futbolística, el brasileño se ha visto en el ojo del huracán no por sus méritos deportivos o por su calidad. Su compromiso y su profesionalidad han quedado en entredicho por culpa de su bajo rendimiento, al menos, acorde con el precio pagado por su fichaje.

Se ha dudado de todo. Con una inquina y una desconfianza propia del más receloso, la prensa ha puesto en tela de juicio desde sus lesiones hasta su valía como jugador. A pesar de su legendario palmarés (tanto individual como colectivo) y aun habiendo logrado levantar un Balón de Oro hace apenas dos años y medio, algunos visionarios se aventuraron a asegurar que el león no era tan fiero como lo pintaban.

Lo cierto es que, con la estadística en la mano, Kaka’ no ha vivido un año lúcido. De sus cerca de 20 goles en total durante su etapa milanista, a falta de cuatro jornadas para que concluya la temporada suma tan solo nueve. Un bache en su trayectoria que conviene matizar: también ha jugado casi la mitad de partidos que en Italia. Desde su llegada mesiánica como punta de lanza del proyecto Florentino, el crack ha visto como una cansina pubalgia dinamitaba su primer año blanco.

No ha sido la única mancha que ha ensuciado su debut. Al calvario de las lesiones se suman las decepcionantes derrotas del equipo tanto en la Copa del Rey como en la Liga de Campeones. Siendo un jugador con etiqueta “Champions”, su actuación en la eliminatoria frente al Lyon fue un jarro de agua fría para la afición merengue. Se esperaba a aquel espigado genio, capaz de guiar a un anciano Milán hacia la victoria. Aquel que recordaba a la última leyenda madridista, Zidane.

No fue así. Por si fuera poco, de manera totalmente involuntaria (y más teniendo en cuenta la amistad que les une), Cristiano Ronaldo ha contribuido también a su modo en esta marea contra el brasileño. Ambos titanes debían conformar un conjunto casi invencible gracias a su categoría. Si bien el portugués ha respondido con creces, rentabilizando el precio pagado (o al menos disipando dudas), Kaka’ ha sufrido en sus carnes las odiosas comparaciones.

Arrieros somos y en el camino nos encontraremos. Como montar en bici, el “8” blanco no se ha olvidado de jugar al fútbol. Sus 28 años están lejos de ser una carga o lastre. El pasado sábado, enrabietado y cansado de ese clima dubitativo que rondaba sobre su persona, Kaka’ culminó una de sus mejores actuaciones con la elástica merengue. Apenas disfrutó de un cuarto de hora en la Romareda, suficiente para iniciar y culminar el gol de la victoria que mantiene al Madrid en la pomada por la Liga. Siempre participativo, pidiendo la pelota en todo momento, la estrella carioca confirmó una vez más que si algo le define, es su profesionalidad. Su compromiso. Su orgullo y su fe. Esto aún no ha acabado.

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