En busca del culebrón perdido

Sol, playa, tinto, viejas reposiciones, juergas inacabables, festivales, reencuentros y, por supuesto, un fichaje interminable. Todos hacen del verano una estación inconfundible, si no fuera porque una de estas premisas está en peligro de extinción. Si el año pasado ya costó encontrar un “Gavilán” que copase todas las miradas, este vamos por los mismos derroteros.

A estas alturas, quedan bastante lejos los veranos de Figo, Ronaldo, Beckham, Etoo, Ronaldinho o Cristiano (el fallido, claro). Meses durante los cuales los diarios deportivos bombardeaban con portadas reutilizadas año tras año: “El presidente fulanito se niega a negociar”, “Menganito reabre la operación”, “Paquito se niega a entrenar”, “Luisito se declara en rebeldía”… Verdad o mentira, el chicle se estiraba hasta que, tarde o temprano, alguien ponía fin a la historia.

Como es obvio, se recuerdan bastante más fácil los culebrones que llegaron a buen puerto (como los galácticos, Etoo, Ronaldinho o el más reciente Ibrahimovic). Tal vez, la quintaesencia de todos ellos sea el de Ronaldo, concretado a última hora del 31 de agosto, después de que Moratti cancelase las negociaciones por activa y por pasiva. Aún así, los hay que acaban con un final triste o de forma prematura.

El del Gaúcho por ejemplo supuso un jarro de agua fría para los merengues, que según la prensa madrileña dejaron todo atado y bien atado para que recalase en el Bernabeu un año más tarde, y el brasileño acabó días más tarde en la ciudad Condal para goce y disfrute de los culés. Lo mismo les ocurrió a los azulgrana con otro ilustre precisamente ese mismo año, Sir David Beckham. Promesa de la candidatura de Laporta que acabó con el 23 blanco a la espalda.

Desde entonces, los ha habido de todos los colores. El tira y afloja de unos y otros por Samuel Etoo, la rebeldía de Robinho en el Santos y, más bien en clave de humor y propias de una película de Pajares y Esteso, las intentonas de Calderón con Kaka’, Fabregas o Cristiano. El del portugués, en plena Euro 2008, fue el último y más reciente capítulo de esta telenovela futbolística particular.

Si bien Florentino tiró por tierra cualquier posible negociación interminable el año pasado, fichando de un plumazo a Kaka, CR y Benzema, el Barcelona ha hecho lo propio esta temporada con David Villa. Ha habido otros intereses, Maicon por un lado y el ya común Fabregas por otro. Pero ha sorprendido la poca insistencia de ambas directivas por lograr un acuerdo. Ninguno de los dos equipos ha echado el resto por su particular pretendido, mandando al garete el traspaso a las primeras de cambio, sin tiempo para que Inda, Carazo, Relaño y cía hiciesen su particular agosto, nunca mejor dicho.

Ante tal falta de incertidumbre, se ha tenido que convertir en asunto de Estado otros traspasos de menor calado o cuya posibilidades son remotas. Özil, que si bien es un grandísimo talento tiene tirón mediático cero, ha sido erigido por incomparecencia como el fichaje del verano. En Cataluña, mientras, enfocan a Ibrahimovic y su casi imposible salida del Barça (negada tanto por el club como por Guardiola) para dar de que hablar al aficionado medio. Y es que, cualquier tiempo pasado nos parece mejor…

Twitter: @NJSaez

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