Del Bosque, con la salud del país no se juega (0-1)

España nos hizo sufrir. Del Bosque nos desesperó a todos. Y Jesús Navas nos permitió respirar tranquilos. Todo eso en 89 minutos, el tiempo que tardó el de Los Palacios en destrozar las redes de Pletikosa tras una asistencia de Iniesta. Lo peor del encuentro fue el sentimiento de conformismo de la Selección, menos mal que Iker siempre aparece y de nuevo, nos salvó. Pasamos a cuartos como primeros de grupo, pero con unas dudas un tanto preocupantes.

Es más grave de lo que parece. España tuvo el control del partido, es más, los croatas, aunque sabían que estaban eliminados, seguían dándole el control del encuentro a los nuestros. Tuvimos una posesión abismal (en algunos momentos rozó el 80%), pero esta vez el fútbol de toque nos aburrió, a los 45 millones que estaban viendo el partido a través de las pantallas y a los otros miles que pagaron la entrada para verlo en el Arena Gdansk.

Del Bosque repitió el once, pero en nada se pareció al juego ágil y habilidoso que vimos frente a Irlanda. No nos engañamos, Croacia es mucho mejor equipo que los irlandeses, metódicos y con mucho coraje, algo que han demostrado a lo largo de toda esta Eurocopa. Quizás es por esto por lo que pareció que ‘La Roja’ tenía tanto respeto, porque en los primeros 45 minutos, apenas la olió Fernando Torres, salvo un disparo escorado a la línea de fondo que no acabó en nada.

Esta España ‘amarrategui’ que hemos visto en el último partido de la fase de grupos no gusta. Una cosa es jugar con ‘9’, sin ‘9’, incluso sin nadie en la delantera (como ocurrió desde que se fue Torres del encuentro), pero lo que no se puede hacer es intentar vivir de las rentas, conformándose con el 0-0, incluso confiando en la mismísima suerte. Y es que, por qué no decirlo, hubo dos penaltis no pitados a favor de Croacia (uno de Sergio Ramos en la primera mitad y otro de Busquets en la segunda).

La cosa no pintaba mal de primeras, con la internada de Torres que citábamos antes y un disparo lejano de Piqué y otro de Ramos que invitaba al optimismo, que esta vez sí, tiraríamos desde fuera del área. Un espejismo. Italia hacía los deberes frente a Irlanda, con un gol de Cassano, mientras que en Gdansk, España y Croacia jugaban a verlas venir, a tantearse y dejar pasar los minutos.

Con una primera mitad soporífera y aburrida, en la que uno de los pocos que quiso jugar a algo fue David Silva, tras el descanso esperábamos ver algo de fútbol. No fue por parte de España. Croacia se estiró un poco más, buscando el gol que les diera el milagro a ellos y el susto del año a nosotros, lo peor es que estuvo a punto de ocurrir. Suerte que esta Selección tiene a Casillas, que siempre aparece. Un precioso centro de Modric con el exterior encontró la cabeza de Rakitic que, completamente solo, remató a la portería de España encontrándose (por fortuna para nosotros) las manos de ‘El Santo’.

Un aviso, al que Del Bosque contestó con un cambio aparentemente provisional: Torres dejaba su lugar a Jesús Navas. Un hombre de banda, el más rápido de España, pero sin un objetivo claro. Y es que, Del Bosque debería haber observado que ‘con una rueda no anda un carro’ y si el chico de Los Palacios era una de esas ruedas, la otra debió ser un delantero (Negredo, que se pasó toda la segunda parte calentando, o Llorente, que inexplicablemente aún no ha pisado el césped en esta Eurocopa).

España seguía teniendo el balón, superaba la línea de tres cuartos de campo, pero luego se quedaba sin ideas, sin referencia en ataque. Salió Cesc, ocupando el lugar de Silva, pero esa tampoco era la solución, seguía ocurriendo lo mismo. En estas que a los croatas se les echaba el tiempo encima y se veían fuera de la Eurocopa.

En los últimos instantes del partido, cuando Del Bosque pareció decidirse a poner a Negredo como referencia ofensiva, apareció el fútbol de toque de España, para esta vez sí, batir a Pletikosa. Cesc se inventó un pase por encima de la defensa croata para que Iniesta lo cazara y le regalara el gol a Jesús Navas. El tanto de la tranquilidad.

Estamos en cuartos, pero con demasiado sufrimiento y lo más preocupante de todo, con un juego que crea dudas, pero hay algo más grave aún después de lo visto hoy en Gdansk: el que más dudas parece tener es el propio seleccionador, Vicente del Bosque.

Twitter: @djm_9
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