Empezamos fuertes… y bien (3-2)

La igualdad sobre el tapete exisitó, pero jugar en casa es un factor añadido que benefició claramente a los blancos. El empuje de su afición bien valió los tres primeros puntos ante el principal rival por la primera plaza del grupo.

¿Saben del típico partido en el que un neutral espectador está esperando a que alguien abra la lata para empezar a ver un auténtico show? Este partido es uno de esos. El Real Madrid fue otro respecto a Sevilla, lo deciamos en la previa, en la Champions, a otra cosa mariposa, y así fue, no sin sufrir.

Y es que la primera mitad nos dejó un buen sabor de boca. Sabemos como son las primeras partes en partidos de élite. El Madrid tenía dificultades para trenzar la jugada, dos jugadores de perfil defensivo en la medular aseguraban la parcela defensiva. Más si detrás están Pepe y Varane, rápidos en espacios abiertos para cortar y contundentes en el juego aereo. El plan defensivo era perfecto, pero faltaba algo, un nexo que nutriera de balones al tridente. ¿Alonso? Por supuesto, pero también algo más. El vasco estuvo bien ocupado con García y Touré.

Ese ‘algo’ es compartido. En primer lugar Marcelo. Mourinho despistó a la prensa, que esperaba que las mejores condiciones en aspectos tácticos de Coentrao le hicieran jugar, pero no. Marcelo estaba ahí para profundicar por la banda. Si Mourinho destaca por algo más que no cortarse un pelo a la hora de hablar es por conseguir la difícil tarea de aventajar en lo táctico a sus equipos. Y desde luego la profundidad de Marcelo es prueba de ello.

El otro jugón es Ángel Di Maria. Si la cosa no funciona, se ofrece cerca de la línea de 3 cuartos, arrastra a los zagueros y con toda la presión del entorno se saca pases de la nada. Magistral. El juego interior del argentino crece año tras año, estableciendo la duda de cual es su techo. Sin duda el mejor.

El Manchester City no destacó por su valentía, o quizás no pudo. Realizó amagos de jugadas elaboradas lastrados por la falta de clarividad de su mediocentro creativo, Barry, que fue víctima del curtidísimo Essien. Hasta ahí, todo era esperar que el talento sobrehumano de Touré permitiera recuperar, sorprender en campo rival y marcar. Llegó el primero de esta forma. Recuperación del marfileño, dos contra dos. Gol.

El Madrid logró levantarse sin cambiar sus ideas. Ya había introducido a Modric, por lo que estaba claro que buscaba tener el balón que el City parecía entregarle con cierta facilidad. Es más fácil jugar con balón. Con el croata todo era más sencillo, es el típico jugador anti-presión al que es casi imposible quitarle el balón. Su conducción y visión de juego está a la altura de muy pocos. Salió Benzema y eso ya fue el colmo. Mou quería aglutinar a base de talento jugadores arriba, sin opciones de contragolpe citizen, y desde luego le salió bien la jugada. Pese a que se ha ganado al ‘estilo Juanito’, está claro que la victoria debería haber sido blanca por juego. Veremos que pasa en Manchester.

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