A semifinales en cuarentena (1-1)


El Real Madrid empató ante el Valencia y confirmó su pase a las semifinales de la Copa del Rey en un partido sin mucha historia. Las bajas de los blancos para la siguiente ronda protagonizaron el encuentro.

La tercera entrega de esta trilogía no dejó a nadie contento. Y no hablamos de ‘El Padrino’, sino del choque en Mestalla, aunque un puesto en semifinales estuviese en juego. Al Valencia le duraron las ganas y la fe en la remontada 10 minutos escasos, en los cuales Tino Costa y Valdez a punto estuvieron de anotar el gol de la esperanza. Pero Xabi Alonso se adueñó del partido.

Poco después, llego el primer contratiempo para los de Mourinho. Arbeloa, en otra mala salida de Casillas, propinó una patada a su compañero en la mano al quedarse suelto el balón tras un córner. El cancerbero no pudo continuar y Adán entró en su lugar, teniendo otra oportunidad para demostrar su valía. Sin embrago, el guardameta suplente (titular para otros), no estuvo a la altura que requiere la portería madridista.

El Madrid durmió el partido y convirtió la primera parte en un tostón digno de la sobremesa de La2. Al filo del descanso, por si quedaba alguna duda del futuro de la eliminatoria, un pase magnífico de Alonso para Benzema ayudado por la salida en falso de Ricardo Costa, permitió al francés definir con tranquilidad ante Guaita y poner la sentencia.

En la segunda parte, el feudo valencianista veía imposible la remontada. Cuatro goles parecían empresa imposible. Pudieron aumentar la renta Di María y Benzema pero un gran Guaita desbarató la doble ocasión. En un ambiente de tranquilidad Coentrao desentonó una vez más sacando una mano que le costó la segunda amarilla. Acto seguido, Tino Costa ejecutó la falta que se coló en la portería de Adán, que pudo hacer más.

Reaccionó la grada intentando meter a su equipo en la eliminatoria, reaccionó Mou metiendo a Nacho por Özil para recomponer la defensa, pero el Valencia se quedó como estaba. El cambio táctico de Valverde al 4-2-3-1 respecto al domingo no tuvo repercusión sobre el campo.

El equipo arbitral, protagonista del partido de ida, también quiso mostrarse ante las cámaras de nuevo. Cuando el partido agonizaba, un Di María pasado de revoluciones intentó pegarle una coz a Joao Pereira, pero apenas le tocó. ¿Hasta qué punto influye la intencionalidad respecto al daño realizado a la hora de catalogar una agresión? Para Pérez Lasa, fue de roja directa.

Concluyó el partido en medio de un ambiente tenso y con un global de 1-3. 90 minutos que se olvidarán fácilmente, y en el que lo único digno de ovación fue la vuelta a los terrenos de juego después de nueve meses de Sergio Canales. El otro hombre que garantiza espectáculo, Cristiano Ronaldo, pasó bastante desapercibido salvo para los centrales chés, que se encargaron de atarle en corto a base de patadas.

El Real Madrid espera al Málaga o al Barcelona la semana que viene sin Coentrao, Di María, Pepe, Marcelo (no está fino todavía) y posiblemente Casillas. Y los rivales no son moco de pavo.

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