Salvador Varane (1-1)

Tablas en el partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey. Un espléndido Varane empató cerca del final un partido que parecía decantarse dirección Barcelona. Cristiano y Messi, desaparecidos.

Parece mentira que siete años después de haber jugado su último partido como jugador del Real Madrid, Zinedine Zidane todavía haya colaborado para dar alegrías a los blancos. En el verano de 2011 Zizou aconsejó a Mourinho el fichaje de Varane como central de futuro. Un año y medio después, el francés se coronó en el Bernabéu con un partido para enmarcar.

Antes del choque la atención se centraba en la portería, donde Diego López ocupaba el puesto, evidenciando el castigo de Mourinho a Casillas hace semanas y su no predilección por Adán. Cuando arrancó el partido en el que todos los focos apuntaban a Cristiano y Messi, Varane comenzó a cuajar su inmensa actuación sabiendo que el interés no estaba puesta en su partido, y sin hacer ruido fue ganándose al respetable. Su recital comenzó tras su único fallo al ceder un balón a Diego López, sacando un balón bajo palos. Fue el único momento de peligro para los madridistas en el primer tiempo junto con un disparo de Xavi al larguero.
 
Aquí sí que hay que reconocerle el mérito a Mourinho, y es que el técnico planteó una defensa muy adelantada y una presión axfisiante que durante la primera parte ahogó a los blaugranas. El miedo al Barça ya forma parte del pasado, y los culés parecen sorprendidos sobre el césped por este cambio de actitud de unos Clásicos a esta parte.
 

Con el gol de Cesc tras el descanso, comenzó el rondo de los azulgranas comandados por un genial Iniesta. Pero este juego por momentos humillante no se traducía en grandes ocasiones. ¡Aún con Messi estaba en el campo! Sí, pero estaba Varane. Un aumento de sueldo se merece lo conseguido por el francés. El ’10’ argentino no chutó en todo el partido ni hizo su juego, inmovilizado por ‘Rapha’ y atado en corto como si de un delantero cualquiera se tratara.
 
Con el público rendido a sus pies, Varane rebañó en dos ocasiones un mano a mano del Barcelona, convirtiéndose en el líder del espíritu de la posible remontada. Carvalho debe agradecérselo, ya que tapó su esperpéntico partido que debió acabar en la ducha mucho antes del minuto 90. La cara y la cruz. Lo joven y lo que ya está gastado.
 
Mientras, Piqué con un extraordinario partido anulaba a Cristiano (que la que tuvo la falló) y compañía en el ataque. El Madrid necesitaba sorprender para marcar un gol. Benzema e Higuaín siguen sin dar la talla en grandes encuentros y ese lastre debe arreglarse. En verano todo apunta que un ‘9’ de garantías aparecerá por Chamartín, que falta hace. ¿Y quien iba a hacer acto de presencia para empatar? Pues no podía ser otro. Varane con un cabezazo devolvió a los merengues la ilusión por la eliminatoria. Eso, y el clamoroso fallo de Pedro y el paradón de Diego López a Alba.
 
Salió vivo el Madrid, y en el Camp Nou saben jugar desde ya hace unos cuantos Clásicos. 
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