Victoria de segunda mano (2-1)

Dos goles de Diego Costa de penalti, acompañado de dos expulsiones por manos en el área permite salir victorioso al Atlético, que también acabó con 10 hombres y un gol de penalti en contra.

El Atlético llebaga a la semifinal de la Copa del Rey con dos fantasmas y una ilusión. Los fantasmas de 2010, de un 2-0 en el Camp Nou, y el fantasma cafetero de la ausencia de un Tigre insaciable.

Emery está madurando, más si cabe. Se plantó en el Calderón respetando su enemistad con el saque de puerta en largo y su gusto por amasar la jugada. Sin embargo, también es necesaria la presencia de un perro de presa, un guardián que sepa proteger tanta buena intención. Y Unai alinió a dos. Medel y Maduro. El Sevilla bloqueaba el carril central mientras dejaba volar a Cicinho y Jesús Navas por la derecha.

El Atlético salió como se esperaba, con un once que empieza a ser tan regular como magnífico. Era evidente que a largo plazo el oficio de Suárez y Gabi iban a traspasar el muro sevillista en la medular.

Para asegurarse, Koke y Arda se solían reunir en 3/4 de campo para bailar con Spahic y Fazio. Y arriba, Diego Costa, esperaba su momento para acribillar “al nuevo”, el luso Beto.

El Atlético no conseguía abrir la lata, Costa y Koke desperdiciaban las ocasiones que un pletórico Arda Turan les servía en bandeja. Hasta que las manos de Spahic derrumbaron la resistencia andaluza. Gol de penalti de Diego Costa y el Sevilla con diez.

A falta de media hora de partido, el Sevilla se levantó, sujetado en el último resquicio de su etapa gloriosa: Jesús Navas. El canterano sevillista, desde la espalda de Gabi, logró traspasar con un pase delicioso la zaga colchonera para encontrar a Negredo, que picó el balón por encima de Courtois. Godín se la jugó y detubo el balón con la mano. Segundo penalti, segunda expulsión, y Negredo no falló. 1-1. 

Ambos entrenadores se reestrucrutaron. Simeone logró adelantarse y darle el estímulo de intensidad necesario al equipo en forma de hombre, Cristian Rodríguez levantó a sus compañeros con su habitual entrega. Emery, avalado por un gol en el Calderón, retiró a Maduro y recompuso su defensa con Alberto Botía. La ambición del Cholo le sirvió para que se repitiera otra estúpida mano en el área, ahora de Navarro, y de nuevo  Costa de pena máxima. 2-1. 

Emery, más prudente que de costumbre, retiró a Negredo y arregló por tercera vez su zaga con la entrada de Koke Andújar. El gol de Negredo fue la recompensa de un partido loco. El Atlético deberá marca en Sevilla, y evidentemente, el equipo de Emery también. La eliminatoria la decide Diego Costa. Marcar o sufrir.

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