Licencia para soñar

La dinámica del Real Madrid cambia en apenas una semana, y con ella todas las aspiraciones y esperanzas del equipo en lo que resta de temporada.

Si hace un mes nos hubiesen dicho que equipo de los dos grandes de nuestro fútbol estaría en horas bajas, todos hubiésemos apostado por el Madrid. En cambio, los de Mou han resurgido en siete días para enmarcar y el Barcelona se desinfla a pasos agigantados.

El conjunto blanco llegó al Camp Nou a disputarse un pase a la final de la Copa contra un rival herido tras su derrota en San Siro. Allí era tan inmensamente superior físicamente, que eso le llevó inevitablemente al dominio futbolístico por primera vez en años. Con una sensación olvidada de sentirse mejores que el Barça, el Clásico de Liga supuso el espaldarazo definitivo para dejar atrás todo complejo de inferioridad y lo más importante, el convencimiento de vencer en Old Trafford se multiplicó.

Para que todo proyecto triunfe es necesario una buena dirección desde fuera del césped y un gran líder dentro que tire del equipo cuando se le necesite. Hace un mes que el director, Mourinho, no incendia el vestuario con ninguna declaración. Para lo bueno y para lo malo, el fútbol es muy olvidadizo. En este caso, con su silencio prudente, el portugués ha recuperado las riendas del vestuario y recuerda cada día más al de la pasada temporada.

En cuanto al líder, Cristiano Ronaldo, cuando antes realizaba unos buenos partidos consecutivos siempre se lanzaba el debate por la corona mundial contra Messi, el cual el portugués con el tiempo y una mala racha acababa perdiendo. Ahora, y ya van dos meses desde la vuelta de Navidades, el ‘7’ blanco parece que ha vuelto a esa disputa, pero esta vez para quedarse. A la ya capacidad más que conocida de poder ganar partidos el solo se le ha unido el ejercer como un capitán, tanto dentro como fuera del campo.

Parece que atrás ya han quedado los tiempos en el que el Bernabéu dudaba de él por su egoísmo. Juega para sus compañeros y cuando tiene un micrófono delante, habla para el equipo, no para sí mismo. Jugadores que antes tenían escasa relación con él, actualmente van a muerte con Cristiano e incluso han entablado amistad, como el caso de Sergio Ramos.

La unidad, las recientes victorias importantes y sobretodo, ese sentimiento tan español de contentarse de los males del enemigo como si fuesen alegrías propias, con la crisis que atraviesa el Barça, hicieron que el Madrid remontase en Manchester. Eso, y un turco bajito.

Tras el gol en propia meta de Ramos, se juntaron todos los factores necesarios para darle la vuelta al marcador. El director acertó con los cambios tras la expulsión de Nani, dándole entrada a Modric. El croata revolucionó el partido y marcó el primero, para que después el líder anotase el segundo y dar el pase a cuartos. Todo ayudado por la solidez defensiva que refrendaron Diego López y un cada día más consolidado Varane.

Aunque todo esto no sea suficiente para ser el favorito, comienzan a verse destellos que pueden crear ilusión. Una Copa del Rey ante el Atlético y ante todo, la ansiada Décima, aparecen en el horizonte. Mourinho es un especialista en preparar partidos concretos, y sólo seis encuentros en dos meses y medio son los que el Real Madrid tiene que ganar.

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