Albert Park: el escenario de la gran puesta en escena

Un año más el circuito Albert Park vuelve a ser el escenario del primer Gran Premio de Fórmula 1 de la temporada. Es un circuito rápido y muy técnico en el que las frenadas pueden pagarse muy caro. El principal enemigo es la lluvia, y ya ha hecho su gran aparición durante la clasificación.

La Fórmula 1 llegó a Australia en 1985, pero la primera carrera no se celebró en el Albert Park, sino en el Circuito de Adelaida, tuvieron que pasar más de 10 años para que este circuito situado al sur de Melbourne acogiese su primer Gran Premio. El Albert Park, que toma su nombre del lago homónimo al que rodea durante todo el recorrido, es un circuito urbano que se caracteriza por la rapidez y por tener un asfalto bastante deteriorado, ya que el resto del año está abierto al público y se permite la circulación de vehículos.

El primer punto crítico lo encontramos en la primera curva, una chicane que puede determinar desde el minuto uno el curso que tomara la carrera. Al ser un circuito urbano es bastante estrecho por lo que los coches saldrán muy pegados, lo que puede ocasionar un gran problema.

Otro problema de este circuito son los muros, que en varias ocasiones a lo largo de la carrera los monoplazas rozan con ellos. El Albert Park no cuenta con un “muro de los campeones” como sucede con el Gilles Villeneuve (Gran Premio de Canadá), pero sí que es importante tenerlos en cuenta. Los muros toman protagonismo especialmente en dos puntos bastante estratégicos del circuito: la salida de la curva 9 y durante la sucesión de curvas del tramo final del tercer sector, en ambos casos los monoplazas deben abrirse lo máximo posible para después conseguir la máxima velocidad en las rectas, lo que implica en la mayoría de los casos que se roce el muro.

A lo largo de todo el circuito se combinan rectas, en las que el monoplaza adquiere una gran velocidad, con curvas muy cerradas, en las que es fundamental entrar perfectamente, en el caso de no ser así los pilotos perderán bastante tiempo. Sin lugar a dudas serán los frenos los que mayor quebradero de cabeza les darán a pilotos y técnicos. Se producen numerosas frenadas y muy fuertes tras altas velocidades, al no haber rectas excesivamente largas, no hay tiempo de que los frenos se enfríen lo que supone un alto riesgo de rotura de los mismos.

Generalmente el clima no suele ser de gran ayuda en este Gran Premio, y parece que este año no va a ser una excepción. Las temperaturas suelen sobrepasar ligeramente los 30 grados fuera de pista, por lo que en pista pueden llegarse a alcanzar los 45 grados. Este hecho es nefasto para los neumáticos, de ahí a que la elección de Pirelli cada año sean los compuestos duros y blandos.

La lluvia también es otro de los grandes enemigos, tal y como ya hemos podido comprobar durante la primera ronda de clasificación. Esto propiciaría la entrada en pista del coche de seguridad, que es otro gran protagonista durante esta carrera en la que suele aparecer en, al menos, dos ocasiones. En este caso los monoplazas sufrirían mucho menos, pero al mismo tiempo la carrera puede convertirse en una autentica lotería.

Nombre del Circuito: Albert Park

Primer gran Premio: 1996

Número de vueltas: 58

Número de curvas: 16

Longitud: 5,303 Km

Vuelta más rápida: 1:24.125 – M Schumacher (2004 Ferrari)

Último campeón: Jenson Button (McLaren)

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