La zaga del Barça, en jaque

                

Existe una maldición en las últimas temporadas sobre los defensas del Barça. Las lesiones en la línea defensiva están siendo un lastre precisamente en el punto más débil del equipo dirigido por Tito Vilanova. El último en caer ha sido Mascherano, que cayó lesionado ante el PSG.

La rotura del ligamento interno de la rodilla de Mascherano ha dejado a la zaga del equipo catalán muy mermada. El argentino está alejado de los terrenos de juego 6 semanas. A esta baja hay que sumarle las de Puyol, que tiene para 2 meses tras su operación de rodilla, y la de Adriano Correia, que se produjo una rotura en el bíceps femoral en el compromiso liguero ante el Rayo Vallecano, por la cual estará cerca de un mes sin jugar.

A estos contratiempos hay que sumarles el justo estado físico de Jordi Alba, que se acaba de recuperar de la elongación en el bíceps femoral de la pierna derecha que se produjo jugando ante Finlandia, en partido de clasificación para el Mundial, con la Selección Española.

Visto el panorama, el Barça cuenta ahora mismo con Piqué, Dani Alves y Jordi Alba como fijos. El puesto vacante de central tiene tres pretendientes: el canterano Marc Bartra, Alex Song y Sergio Busquets. El otro recambio que le queda a Tito Vilanova y Jordi Roura es Montoya para los laterales.

A pesar de todo, aparece una incógnita en toda esta historia, y tiene nombre propio: Eric Abidal. El galo, que puede actuar como lateral y central, acaba de superar su trasplante de hígado y recibir el alta médica. A pesar de haber sido por primera vez convocado ante el Celta en el último partido de liga, es del todo desconocido si contará con minutos de calidad esta temporada. Lleva demasiado tiempo fuera de competición y nos encontramos en el tramo más decisivo del curso. No obstante, no se descarta que pueda convertirse en un refuerzo de lujo para la defensa azulgrana.

El punto débil del F.C Barcelona de Tito Vilanova esta temporada está siendo la defensa. La gran cantidad de goles recibidos refleja una gran inseguridad en la línea defensiva. Reciben goles prácticamente en todos los encuentros, indiferentemente de que se jueguen en el Camp Nou o fuera de casa. Es por esto que este problema puede ser un quebradero de cabeza para el técnico del equipo, que deberá conformar una defensa improvisada en los choques que vengan próximamente.

Conviene no olvidar que el Barcelona ya ha pasado por esto antes. En el 2010 Pep Guardiola tuvo que hacer frente a una situación muy parecida, e incluso peor. A mediados de febrero de ese año, el entrenador catalán solo contaba con Puyol, Maxwell y Milito como fijos para la defensa. Ante las bajas de Piqué, Dani Alves, Márquez, Abidal y Chygrynskiy, las alternativas pasaban por poner de central a Busquets o Keita, y tirar de canteranos como Fontás, Bartra, Montoya o Muniesa.

La diferencia del Barça de Pep con el de Tito, es que el de Guardiola recibía muchos menos goles, por lo que habrá que esperar a los próximos partidos para comprobar si Vilanova será capaz de superar esta prueba del diablo.

De momento habrá que rezar para que no caiga en desgracia ningún jugador más.

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