El ridículo que precedió a la gloria

Hace ya 15 años que Real Madrid y Borussia Dortmund se encontraron por última vez en las semifinales de la Champions. El esperpento por la caída de una portería se maquilló con una victoria madridista que acercaba el sueño de la Séptima.

Aquella temporada 1997-1998 no se diferencia mucho de la que está realizando el actual Real Madrid. El equipo llegaba a las semifinales como única posibilidad de remediar la desastrosa temporada. Heynckes tuvo que lidiar desde el principio de campaña con problemas en el vestuario unidos a los malos resultados en la Liga. El Barcelona, tal y como este año, tenía el título en el bolsillo y los blancos peleaban por los puestos Champions con Athletic, Real Sociedad, Betis y Atlético.

Por suerte para los merengues, en Europa la historia había sido bien distinta desde el principio. Se deshizo fácilmente en fase de grupos de Rosenborg, Oporto y Olympiakos. En cuartos de final se cruzó con el primer alemán, el Bayer Leverkusen. Un 3-0 en la vuelta del Bernabéu decidió tras el empate de la ida.

Con estas llegó el Madrid a aquella noche del 1 de abril. Esperaba el Borussia Dortmund, que quizás por plantilla no asustaba demasiado, pero sí por haberse cargado al Bayern Munich en cuartos. Heynckes en el banquillo a esas alturas ya sabía que probablemente no entrenaría al equipo la siguiente temporada, como Mourinho esta campaña. Aún así, el alemán supo concienciar a los jugadores para conseguir lo que 32 años llevaban esperando, la Champions.

Al saltar los jugadores al terreno de juego, los Ultras Sur se comenzaron a colgar de las redes que estaban por encima de las vallas que protegían antes los fondos del Bernabéu. Estas redes estaban unidas a su vez a las redes de la portería, con lo que ésta se vino abajo. Al no haber una portería de repuesto en el estadio, algo ilegal por cierto, empleados del club con el mítico Herrerín a la cabeza tuvieron que desplazarse hasta la ciudad deportiva a por una nueva. El Borussia mientras tanto, pidió la suspensión del choque y un 0-3 a su favor. Europa asistía atónita a un ridículo mayúsculo provocado por vándalos con banderas preconstitucionales.

Sobre las diez de la noche arrancó finalmente el partido. Illgner; Panucci, Fernando Sanz, Sanchís, Roberto Carlos; Redondo, Seedorf, Karembeu; Raúl, Mijatovic y Morientes fueron los elegidos. El Real Madrid se mostró superior desde el primer momento, algo que refrendó Morientes cerca de la media hora, tras una internada por la parte izquierda del área de Roberto Carlos. Luego en la segunda parte, un francés que poco había hecho en el Madrid hasta el momento, y es que toda la prensa y la afición hablaba más de su mujer que del propio futbolista, metió un punterazo que es historia del Real Madrid. Karembeu acercó con aquel golazo la Séptima que debería disputarse en Amsterdam.

El Madrid encarriló aquella noche su andadura europea tantos años después. Algo empezaba a cambiar. Aquella temporada tampoco era el favorito, por el otro lado del cuadro avanzaba con paso firme y goleando la Juventus de Zidane

¿No os suena de algo todo esto?

Twitter: @fonti93

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