Un 7-0 humillante para el Barça (0-3)

Sin Messi, el Barça no pudo remontar. Wembley espera a dos equipos alemanes dispuestos a poner la liga germana en la élite del fútbol mundial.

Un brillante Bayern de Múnich. El equipo bávaro logró clasificarse a lo grande para disputar su décima final de la Champions League.

El equipo de Jupp Heynckes dio una lección de fútbol en el templo barcelonista acostumbrado a ofrecer exhibiciones en los últimos años. Los azulgrana vieron la otra cara de la moneda y cedieron ante el incontestable fútbol de un gran Bayern.

La vida no es igual para el Barça sin Leo Messi y así lo reconoce Javi Martínez: “Fue un alivio que no jugara Messi aunque no esperábamos que no jugase, nos sorprendió. Venía de cambiar un partido en Bilbao, es el mejor”. El día que estaba llamado a ser el gran protagonista, el mejor jugador del mundo se quedó en el banquillo. Ante la gran ausencia del 10 catalán, Gerard Piqué declaró: “Que no juegue Leo está claro que no es lo mismo, pero sí íbamos con la intención. Creo que hemos hecho una buena primera parte, creo que la decisión de que no juegue Messi no ha influido en el ánimo”.

El Barça no era el Barça y el Bayern parecía la mejor versión del Barça de siempre. Automatismos, intensidad, intención y gran coordinación entre las líneas. “Cuando un equipo es tan superior, simplemente queda felicitarlo. Nosotros creo que hemos llegado un poco justos. Ahora, a preparar la Liga y terminarla lo antes posible y al año que viene a tomar alguna decisión” fueron las palabras del número 3 culé, a quién se le unió el capitán Xavi al decir que “lo hemos intentado. La remontada era casi imposible y con el gol de Robben ha sido imposible. Han sido mejores, están a otro nivel”.

La velocidad de Arjen Robben y el juego al espacio, llevó a los azulgrana por el camino de la amargura. En ataque, el Barça estuvo sin ideas, poco preciso y sin velocidad de ejecución. El primer remate a puerta de los catalanes fue un disparo desde fuera de área de Pedro, un recurso nada habitual en el juego de toque de los azulgrana.

Con el paso de los minutos, recuperó la posesión de balón el Barça, pero sin profundidad. El Bayern, que nunca perdió la compostura, nunca fue conservador. Su fútbol, su físico, su colocación y su solvencia amilanó a los locales que no tenían respuestas.

Un gol de Robben en el minuto 48, fue el principio del fin. El Barça nunca se creyó la posibilidad de remontar el partido y su alicaído fútbol fue el reflejo del estado de ánimo en el que se encontraba el equipo.

De un año para otro, el equipo azulgrana ha vuelto a alcanzar las semifinales de la Champions, pero ahora, ha caído con un humillante 7-0.

El Bayern dio una lección de sobriedad. El Bayern demostró esta noche que el Barcelona, el mejor equipo del mundo, también es vulnerable.

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