Una final por el buen juego

Benfica y Chelsea se verán las caras en la final de la Europa League tras haber superado las semifinales con  creces y deleitando con su juego. De la mano de los golazos de Cardozo y de un Torres iluminado, respectivamente, ambos equipos consiguieron el merecido pase a la gran final de Amsterdam. Es la final que todos queríamos.

El Chelsea hizo bien los deberes a la ida, logrando así un cómodo colchón que le permitió saltar al terreno de juego más relajadamente. Se adelantaba primero el Basilea con un gol psicológico en el 45’, pero poco le iba a durar la alegría a los eslavos. Torres, en un grandísimo partido, empató el encuentro nada más la reanudación.

Este gol alentó a los del Chelsea para voltear rápidamente el marcador y ya en el 59’ ganaban los londinenses por 3-1. Destacable la noche de Torres hoy, el cual hizo una más que notable actuación en Stamford Bridge, metiendo el primer tanto del Chelsea y participando en el segundo. Si habría que resaltar otro nombre de esta eliminatoria sería el de David Luiz. El brasileño no sólo asumió y guió a su equipo con cabeza, sino que además marcó el tercero definitivo del Chelsea, un auténtico golazo de crack quitando las telarañas de la escuadra del Basilea.

El Benfica lo tenía más complicado, pues habiendo perdido de uno en la ida (1-0) debía intentar salir a morir desde el minuto uno. El Fenerbahce era consciente de ello, e intentaron contener el cortante y agresivo vuelo inicial de las águilas por igualar la eliminatoria. Se adelantaba Gaitán en el 9’ equilibrando así el resultado final. Se las prometían muy felices los portugueses hasta que la mano de Garay paseó descaradamente por el esférico dentro del área, provocando un penalti que Kuyt no perdonó.

El Benfica necesitaba de dos goles para superar al Fenerbahce en la eliminatoria. Y es justo allí cuando aparece la figura triunfal del paraguayo Cardozo. Metió dos golazos, a cada cual más valioso, ratificando así la presencia portuguesa en la final de la Europa League.

23 años después, el Benfica se vuelve a encontrar en una final europea. Es tiempo más que suficiente para que un grande del futbol europeo, como es el Benfica, no haya gozado de ninguna final en las dos últimas décadas. Es el momento de las águilas, que hipercargadas de optimismo e ilusión llegan a plantarle cara a un Chelsea muy serio y competente. Un espectáculo de lujo servido con calidad para hacer de la final de la Europa League un auténtico cóctel de buen fútbol.

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