Los siameses Ferguson y Manchester

Es momento para valorar la leyenda de Sir Alex. Veinteséis años en el banquillo de los Red Devils le han servido para conseguir más títulos que el Manchester en toda su historia; para crear la identidad del club, en el césped y en las oficinas; para hacer vibrar al Teatro de los Sueños con canteranos y óptimos fichajes; y para hacerse eterno.

Personalidad, ambición, visión de futuro, respeto y calma han sido características que han acompañado a Ferguson siempre. Un míster capaz de estar en los ambientes más cardiacos mascando chicle con aspecto impasible.

Se puede ganar de diferentes formas. Hay quien busca la victoria a corto plazo como sea y quien lo hace desde el porqué y el cómo. El escocés está en el segundo caso. Su estilo siempre ha sido el fútbol inglés de ataque, circulación rápida y mentalidad. Sin embargo, su poder total de influencia en el juego de los suyos le permitió cambiar en Europa cuando se dio cuenta de que la Champions se conquista desde el rigor táctico, demostrando su capacidad para motivar a la vez que controlar detalles.

Por otro lado, en Ferguson siempre ha destacado su capacidad visionaria. Apostó con el jovenzuelo Giggs, Wayne Rooney, Cristiano Ronaldo y, recientemente, Van Persie. Los aciertos en cuanto a subir promesas y fichajes siempre han ido de la mano con Sir Alex. Ahora bien, ¿cuál afirma ha sido su fichaje más decisivo? Declara que Éric Cantona, al que le une esa desmesurada mentalidad ganadora.

Trece campeonatos ligueros y dos europeos con el Manchester. En total, dos mil ciento cincuenta y dos partidos. Pero, ¿qué hizo Ferguson antes de llegar al club inglés?

Como jugador, era delantero. Siendo uno de los más jóvenes en el equipo amateur Queen´s Park, anotó veinte goles en treinta y un partidos, quedando máximo goleador. El St. Johstone lo contrató posteriormente, donde firmó un hat-trick contra el Rangers, lo que provocó que se empezara a hablar del delantero.

Con su llegada al Dunfermline dio el salto definitivo al fútbol profesional. Quedó segundo en la SPL y perdió la final de la Copa de Escocia ante el Celtic. Siguió en buena sintonía con el gol en “los protestantes”, marcando cuarenta y cinco dianas en cincuenta partidos. Un error en otro final de copa y, lo que él mismo afirma, su matrimonio con la católica Cathie y sus crencias le llevaron del primer equipo al filial. Acabó aceptando la oferta del Falkirk, que le contrató como jugador/entrenador.

Como entrenador, comenzó en el East Stirlingshire, donde llamó la atención el respeto que ganó de sus jugadores. Pasó al Saint Mirren, donde comenzó a forjar su leyenda. Trasformó totalmente al equipo. Cuando se llegó se encontraba en la mitad inferior de la Second Division, con Ferguson fue campeón de la First Division.

Un punto de inflexión en su carrera fue firmar por el Abeerden, uno de los equipos más importantes de Escocia, pero que llevaba quince años sin ganar la liga viendo como lo hacían Celtic y Rangers. En su primer año, Sir Alex consiguió ganar la liga. La siguiente temporada hubo más y mejor. Venció en la Copa de Escocia y eliminó en la Recopa de Europa al Bayern y Tottenham. Acabó ganando este torneo imponiéndose al Real Madrid en la final y comenzando a conquistar Europa. Más tarde llegaría al Manchester United, donde el éxito empezó al borde de su despido.

No conseguirán reemplazarlo. Sir Alex ha recomendado que su sucesor sea el escocés David Moyes. Lo que es evidente, es que quien llegue al banquillo de Old Trafford tendrá la suerte de coger un gran equipo formado, pero el listón muy alto. Es momento para que el mundo del fútbol diga: “Gracias Sir Alex”.

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