El ascendente rendimiento de Torres

Tal y como dijo Luis Aragonés, “el Niño” es uno de esos jugadores con estrella. Aunque no esté jugando bien, tiene ese algo que le hace poder aparecer en cualquier momento para ser decisivo. El importante gol de ayer lo define: Fe, ímpetu y potencia.

Últimamente, se ha extendido una remesa de críticas hacia Fernando Torres que lo conciben como un 9 que no aporta fútbol, sin definición ni olfato goleador. Sin embargo, a pesar de que su registro esta temporada sigue sin alcanzar su pletórico estado de forma en el Liverpool, la línea de su rendimiento es ascendente y ha dejado atrás su peor momento. Parece que ha vuelto ese punto de velocidad que lo diferencia del resto. Rafa Benítez es consciente de que Torres se alimenta de su explosividad. Para sacer de él esa chispa, le ha dado descanso en el banquillo en partidos como contra el Swansea.

Al fin y al cabo, los “killers” se valoran por números. Atendiendo a su bagaje esta temporada, “The Kid” ha sido el máximo goleador de su equipo en la Europa League, con 6 goles en 9 partidos. Ahora bien, su punto flaco ha sido la Premier, donde ha anotado 7 goles en 35 partidos. En total, 21 tantos en 63 encuentros. Una media, aproximadamente, de un gol cada tres partidos.

Se aviva el fuego del debate sobre el rendimiento de Torres. A favor de él, que varios de esos goles han sido decisivos. En contra, que rivales directos por el puesto del 9 de la Roja han hecho mejor los deberes. Por un lado, Negredo con 26 goles en 38 partidos. Por otro, Soldado con 28 goles en 41 partidos. Lo que es una buena noticia es que sus últimas actuaciones pondrán dificultades a Del Bosque.

Sin duda, existen argumentos que se enfrentan en el debate. Pero, también sin duda, Fernando Torres y Europa se llevan bien. Con la victoria de anoche, ha ganado las seis finales europeas que ha disputado: Europa League, Champions, dos Eurocopas, una Eurocopa sub-19 y otra sub-16. En cinco de esas seis consiguió marcar y en tres su gol fue único y decisivo.

Anoche, aunque nadie le pueda echar en cara que no buscara y luchara con Luisao, no estaba participando nítidamente en el juego “blue” y sin crear sensación de peligro. Sin embargo, marcó la diferencia en la única ocasión que tuvo creándola él mismo. Torres tiene esa fe en sí mismo que le hace sacar petróleo de jugadas donde no parte con ventaja, como en el gol que nos dio la primera Eurocopa.

El de ayer no fue más fácil. Recibió de espaldas y lejos de la portería. Ganó en el cuerpo a cuerpo con su marcador y, ante Luisao, creyó en su potencia para quedarse a un mano a mano de acercar la copa. Viniendo de una carrera larga y, sobre todo, explosiva, no es sencillo tener la sangre fría para definir como lo hizo.

Lo dicho, ese algo que le hace aparecer en cualquier momento para ser decisivo.

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