Tomás Felipe Carlovich, la leyenda de ‘El Trinche’

Hablamos de Tomás Felipe Carlovich, de lo que pudo haber sido y nunca fue. El futbolista argentino, apodado "El Trinche", es un loco que brillaba sobre el campo y fuera de él se transformaba, un genio.

Eso de genio no lo digo yo, sino otros grandes como Valdano o Menotti. Todos suspiran cuando son preguntados por este alocado que no supo aprovechar su don para hacer magia con el balón, suspiran recordando las noches de gloria que podía haber dado y nunca dio. "No le gustaba el sacrificio y por eso no triunfó", dicen los que le conocen.

Carlovich, un fenómeno que nunca llegó a jugar en primera y que abandonaba las concentraciones, sin previo aviso, para irse a pescar, se inició en Rosario Central a finales de la década de los 60, pero fue en Central Córdoba, equipo de la misma ciudad, donde se hizo famoso entre la década de los 70 y su retirada en 1986. 

Cuando Central Córdoba viajaba a Buenos Aires, los aficionados neutrales acudían en masa al estadio solo para verle jugar a él. “Al marcarlo, el tipo desaparecía por cualquier lado y con él desaparecía el balón”, afirma Carlos Griguol, que lo conoció muy de cerca.

En 1974 se hizo grande. La selección argentina disputó un amistoso de preparación para el mundial de Alemania, con todas sus estrellas, ante un combinado rosarino, en el estadio de Newell´s. En el equipo local jugaban cinco futbolistas de Central, cinco de NOB y uno de Central Córdoba: Carlovich. El Trinche salió al campo y le dio un baño al equipo nacional, que se fue al descanso perdiendo 3-0. Vladislao Cap, seleccionador de la albiceleste, pidió que sustituyeran a Carlovich para que recibiera la ovación de la afición (y para que no continuara con la paliza que les estaba dando). 

El partido terminó 3-1 para los rosarinos y al día siguiente, toda la prensa recogió en sus portadas la gran actuación del Trinche.

La historia parece haber olvidado, injustamente, a este crack argentino. Sin embargo, su magia está presente cada día en Rosario. Dice la leyenda que tenía una habilidad prodigiosa para tirar caños, que su calidad era del mismo tamaño que su poco gusto por la disciplina y que fue mejor que Maradona, dicho por el propio pelusa.

En 1992, el Newell´s contrató a Diego Armando Maradona. A su llegada, un periodista le dijo sentirse orgulloso de recibir en Rosario al mejor jugador, a lo que Maradona respondió: “El mejor jugador ya jugó en Rosario y es un tal Carlovich".

En 1978, Argentina iba a disputar el Mundial en su propio país y el seleccionador, César Luis Menotti, lo convocó para una preselección de la albiceleste. Por causas que hoy en día se desconocen, Carlovich no apareció y perdió otra oportunidad para triunfar.

"¿Ustedes creen que hubiera abandonado una concentración de la selección argentina?", dijo El Trinche al ser preguntado por su comportamiento indisciplinado, negándolo todo con una sinceridad que asusta y convence. Se agranda así la leyenda de este centrocampista rosarino desconocido para muchos y admirado por otros tantos.

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