Neymar, maravilla o conflicto

Bendito problema tener que decidir entre Real Madrid y Barcelona. Una decisión al alcance de unos pocos elegidos. Ahora llega su reto, el de probarse a él mismo. Y el del Barcelona, exprimir a un fichaje que llega con la responsabilidad de ser el segundo más caro de su historia sin haber pasado antes el examen de Europa. ¿Neymar será una maravilla o un conflicto?

El brasileño llega al Barcelona para aportar desborde, profundidad, frescura y pegada. Neymar es uno de los jugadores más desequilibrantes del planeta, y estas condiciones le vendrán muy bien a un equipo donde Messi aglutinaba toda la capacidad de desborde. Ahora tendrá un cómplice. Ahora bien, el entendimiento Messi-Neymar se convertirá en el ataque más letal o en un conflicto.

Por un lado, será una preocupación más para los defensas. Si su entendimiento con el argentino les lleva a compenetrarse, Neymar acaparará la atención de varios defensas, lo que liberaría a Messi. En este caso, ambos estarían más desahogados a la hora de recibir y comenzar a crear el peligro. Si consiguen complementarse, sus combinaciones a alta velocidad en los últimos metros darían miedo sólo de imaginarlas.

Por otro lado, Neymar llega con el chip de estrella. Su equipo jugaba para él. Todo giraba alrededor de Neymar. Nadie le podía echar nada en cara si en una de sus individualidades acababa perdiendo balón. ¿Sabrá adaptarse al rol que le toca vivir en el Barcelona? ¿Sabrá Messi compartir los galones en ataque? ¿Mirará mientras Neymar regatea y regatea? Estos dos jugones pueden robarse espacios. Están cómodos con los mismos desmarques y merodeando las mismas zonas. Su buena comunicación será indispensable para ayudarse y no estorbarse. Para administrar tanto talento. Deberá de existir afinidad para que Neymar no se convierta en un conflicto con Messi.

Dejando a un margen su entendimiento con el argentino, Neymar viene de una liga donde existen más espacios entre líneas. En España, no le será tan fácil recibir y darse la vuelta para encarar. Tendrá un marcador echándole el aliento, agresivo. En los partidos contra defensas de verdad, Neymar no ha brillado. Real Madrid y Barcelona han ido con todas a por un jugador que no ha sido probado en una liga donde reina el rigor táctico.

El brasileño se resume en agilidad. Es rápido, técnico y hábil. Pero no es potente, no es contundente en el juego aéreo, no es fuerte en el contacto… Por todo ello, Neymar no se puede reinventar. Puede adaptarse a un juego de más toque, pero no cambiar su forma de jugar. Esta es la razón por la que recuerda a Robinho. En España se juega a un ritmo diferente al que reina en Brasil.

El joven estrella es anárquico en defensa, como Messi. No aportará una buena presión, aunque eso no es lo que interesa de él. Vale la pena perder lo que puede aportar en defensa para mantenerle con la chispa que le caracteriza en cuanto llegue el balón a sus piés. Hasta ahora pasaba con Messi, ¿pero cómo le irá al Barcelona con otro menos en defensa?

Dentro del terreno de juego, la temporada responderá estas cuestiones. Pero fuera de él, es indudable que Neymar es un gran fichaje. Sobre todo, rentable. El jugador mediático incrementará notablemente la venta de camisetas y su proyección en Latinoamérica. Subirá el marketing del club y el suyo personal viniendo a Barcelona. Aunque ya se lo rifan las marcas publicitarias.

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