Brasil jugará la final de la Copa Confederaciones (2-1)

 Un gol de Paulinho en el minuto 86 desequilibró la balanza a favor de Brasil ante Uruguay en la semifinal de la Copa Confederaciones. Tabárez apostó por alinear a su tridente de delanteros. Forlán falló un penalty en el minuto 13.

 Es difícil encontrarle virtudes al combinado brasileño. Es un equipo con escasa movilidad por delante del balón, que tiene una dependencia absoluta del balón parado y de los fugaces (y brillantes) chispazos de Neymar, y que solo puede disfrutar de la calidad de las llegadas de los dos mejores laterales del mundo con cuentagotas porque Scolari les permite las alegrías justas y necesarias. Da la sensación de que el plan que tiene ‘Felipao’ para que Brasil levante la copa el próximo domingo y por extensión el cetro mundial el próximo año es salir a no perder, como ha dejado entrever el seleccionador brasileño con las decisiones que ha ido tomando a lo largo del partido. En frente, Tabárez lo apostaba todo a la calidad y pegada de su trío de delanteros alineando a todos para la ocasión, olvidándose de que el balón tenía que llegar hasta ellos, y exigiéndoles además un derroche defensivo físicamente insostenible obligándoles a tapar los laterales en más de una ocasión.

 El partido fue muy espeso, en especial la primera parte. Los brasileños movían el balón con mucha lentitud, siendo apenas incapaces de romper las líneas de Uruguay, que defendía con los once en su campo. Sin movimiento de los de arriba, nadie que se ofrezca o se intente desmarcar, les resultaba imposible siquiera acercarse a la frontal del área. Neymar, Oscar y Hulk se veían obligados a bajar hasta la línea del centro del campo para entrar en contacto con el balón, y Fred era un islote perdido en lo más lejano de un mar charruá. Los minutos fueron pasando y Uruguay, que lo fiaba todo a las contras, encontró la oportunidad de dar un duro golpe a la verdeamarelha cuando el árbitro chileno Osses señaló un clarísimo penalty de David Luiz a Lugano en un córner en el minuto 13. Forlán telegrafió el lanzamiento a su lado derecho y Julio Cesar lo desvió con facilidad. 

 Tras desaprovechar Uruguay la oportunidad de la noche de poner patas arriba el Belo Horizonte, el partido siguió por los mismos derroteros. Brasil no tuvo su primera oportunidad de gol hasta el minuto 27 ya que sus jugadores de calidad se encontraban maniatados a medias entre la poblada defensa uruguaya y la racanería de su seleccionador. En el minuto 38 el árbitro chileno, que estaba pasando inadvertido dejando jugar y acertando en sus decisiones, cometió un error de bulto al perdonar la expulsión a Luiz Gustavo tras verse poseído por el espíritu de De Jong. Es posible que él se viera poseído por el de Webb también. Dos minutos después, el indultado mediocentro del Bayern encontró a Neymar con un pase largo. El jugador barcelonista controló con el pecho y se quedó delante de Muslera, que sacó su remate picado, y el balón rechazado acabó en la red tras rematarlo Fred con la espinilla. El descanso llegó con una única ocasión de gol por equipo, con seis delanteros en el campo.

 La segunda parte comenzó con el empate uruguayo tras una interpretación lamentable de la zaga brasileña al completo. Tras tres rechaces y un fallo terrible en el despeje de Thiago Silva, Cavani le ganó la espalda a Marcelo y batió por bajo a Julio Cesar. El ariete del Nápoles lograba su primer gol en la competición y daba a los dos equipos lo que merecían hasta el momento. El empate.

 El gol dio algo de alegría a los charruás, que intetaron jugar el balón algo más sin descuidar los férreos marcajes sobre Neymar y Hulk. Pero el depósito se fue vaciando y la entrada de Bernard por Hulk en el minuto 64 empezó a inclinar la balanza para Brasil. El jugador del At. Mineiro, junto con Marcelo que fue ganando presencia por la izquierda, dio profundidad a los brasileños a la vez que Uruguay, presa del cansancio, veía la porteria de Brasil cada vez más lejos. Scolari reforzó aún más el músculo en la medular con la entrada de Hernanes por Oscar y los brasileños fueron acumulando saques de esquina hasta encontrar el premio en el minuto 86, cuando Julio Cesar dudó en la salida y Paulinho remató totalmente solo en el segundo palo. El gol provocó más reacción en el banquillo brasileño que en el uruguayo, cuando Scolari asumió un riesgo excesivo sacando a Neymar del campo dando entrada a un central (Dante) justo antes de que Forlán fuera a botar una falta peligrosa hacia el área brasileña a falta de tres minutos. Pero la suerte fue favorable para la verdeamarelha y salvó la situación, poniendo la primera piedra para que se produzca la final soñada el domingo en Maracaná.

 

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