El tour empieza con lío

La mejor carrera del mundo se coronó en la jornada de ayer. Una chapuza al más puro estilo Pepe Gotera y Otilio.

Empezó el Tour de Francia en la isla de Córcega con una etapa en línea de 213 kilómetros entre Porto Vecchio y Bastia. La etapa trascurría tranquila con la típica escapada del día formada en ésta ocasión por Boom (Belkin), Cousin (Europcar), Flecha (Vacansoleil-DCM), Lobato (Euskaltel-Euskadi) y Lemoine (Sojasun).

Éstos corredores fueron neutralizados sin ningún problema, y todo se encaminaba a preparar el sprint.

A falta de unos 8 kilómetros saltó la sorpresa porque se les comunicó a los corredores que el  autobús del Orica estaba encajado en el arco de meta sin poder ir ni para adelante ni para atrás, con lo que los tiempos y la llegada se haría a tres kilómetros de meta, pero cuando estaban llegando a meta se consiguió desbloquear el autobús y se volvió a poner la meta donde el principio, aunque los tiempos se contarían desde tres a meta.

Todo esto llevó a un grado de nerviosismo muy peligroso lo que provocó una gran montonera a falta de 3,3 kilómetros para la meta en la que se vio afectado Alberto Contador, aunque según sus propias palabras “ha sido sólo chapa y pintura”. Uno de los más afectados fue el alemán Tony Martin. Al final la organización no ha picado tiempo a nadie, y todos los corredores están en el mismo tiempo.

La etapa y por tanto el liderato fue para el alemán del Argos Kittel.

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