Illarramendi, el mediocentro del futuro

Asier Illarramendi ya es jugador del Real Madrid. El joven mediocentro donostiarra llega a la casa blanca para afrontar el reto de asentarse en una posición en la que muy pocos han sido capaces de hacerlo en los últimos 13 años. Repasamos su trayectoria y la historia reciente de esta posición “maldita” en el Real Madrid.

El fichaje del Illarramendi significa un cambio de rumbo en la política habitual de fichajes de la actual directiva en una posición que es clave para la construcción de un equipo. Desde la llegada de Florentino Pérez a la presidencia hasta el fichaje de Xabi Alonso en 2009 se ha ninguneado el puesto que determina en mayor parte el juego de un equipo con fichajes increíbles o auténticos “batacazos”, ya sea por coste, por rendimiento o incluso por puro desconocimiento de las cualidades del jugador que se fichaba.

Tras la salida de Redondo, uno de los mejores mediocentros de la historia del club y del fútbol, Del Bosque recompuso el equipo con un ‘doble pivote’ formado por el recién llegado Makelelé (15 millones) y Helguera, creando un equipo muy sólido que arrasó en la liga. Esa misma temporada se dilapidaron 24 millones de € en fichar al brasileño Flavio Conceiçao, un jugador que dio un muy buen nivel en el Depor campeón de liga del 2000, pero que se estrelló totalmente en el Bernabéu. En el banquillo esperaban su oportunidad el canterano Cambiasso y Celades.

En 2003, tras ganar la Champions y la Liga, Makelelé no se sentía valorado por el Madrid y aceptó una gran oferta económica del Chelsea. No tardó el Real Madrid en descubrir (y echar de menos) la importancia del mediocentro francés en el equilibrio del equipo y el club entró en una deriva futbolística terrible. Tras descartar el fichaje de Xabi Alonso, que partió rumbo a Liverpool, pasó por el centro del campo la pareja “soñada por Valdano”, Beckham y Guti, en una temporada nefasta en la que el Real Madrid perdió todo en el último més de competición.

La dos siguientes temporadas fueron de las más desastrosas en lo que se refiere a fútbol en el Real Madrid en los últimos años. Hubo toda clase de experimentos. Sergio Ramos, Carlos Diogo y Julio Baptista pasaron por el mediocentro del equipo en varios partidos, ya que Pablo Garcia, fichado del Osasuna por 8 millones de € nunca estuvo a la altura, y la cantera no era opción a contemplar. Tras completar una primera vuelta bastante mala, se fichó en enero de 2006 a Thomas Gravesen, del Everton. El centrocampista danés, que ni siquiera era mediocentro, cuajo una segunda vuelta más que aceptable, pero es más recordado por sus excentricidades y sus entradas brutales. En Agosto del mismo año salió del equipo tras una pelea con Robinho.

La dimisión de Florentino Pérez conllevó elecciones en verano de 2006, con la llegada de Ramón Calderón a la presidencia y de Fabio Capello al banquillo, buscando traer orden y disciplina a un vestuario roto. El corsé táctico de Capello no daba lugar a la creatividad, y se fichó músculo. El club contrató a Mahamadou Diarra (24 M. €) y un decadente Emerson, que fue cayendo por su propio peso de las alineaciones en favor de Guti, que estaba alcanzando su plenitud futbolística y acabaría siendo clave en la remontada por el título de liga.

Esa misma temporada debutó Rubén de la Red, la gran esperanza de la cantera, y llegó Fernando Gago por 18 M. € en enero junto con Higuaín y Marcelo. Capello abandonó el Madrid de nuevo y Schuster apostó por Gago como ‘cinco’ puro y duro, con la mejor versión de Guti y Sneijder por delante. Los tres jugadores se asociaron bastante bien y el Madrid fue de nuevo campeón de liga batiendo el record de puntos. La salida en el último día del mercado de fichajes de verano de Robinho y el retraso del fichaje de Cristiano Ronaldo a la temporada siguiente, sumados a la lesión de Sneijder, lastraron al equipo, y todo desembocó en la destitución del entrenador alemán.

Juande Ramos le reemplazó inmediatamente y en enero llegó Lass Diarra por 24 M. € del Portsmouth. El mediocentro francés, un portento físico y gran recuperador de balones, dio mucho equilibrio al equipo para salvar la segunda vuelta, pero su comportamiento díscolo le acabó sacando de las convocatorias, ya con Pellegrini y Xabi Alonso en el equipo.

Después de un gasto de más de 120 millones en el puesto, con la llegada de Xabi Alonso, previo pago de 30 M. €, el Madrid devolvió al puesto la importancia capital que debe tener tras una travesía por el desierto que el club pudo evitar si las personas que tomaban las decisiones deportivas hubieran sabido valorar la capacidad, la calidad y la proyección de Alonso y hubieran accedido a las nada descabelladas pretensiones de la Real en 2002.

Tras cuatro temporadas en el Real Madrid, Xabi Alonso ha demostrado lo importante que es tener en ese puesto al jugador apropiado. No ha dejado ni un solo momento de mandar, ordenar, dar equilibrio al equipo, recuperar y dar una salida limpia al balón en corto y en largo, cubriendo las incorporaciones de los laterales y siendo duro cuando había que serlo. Tanto Pellegrini como Mourinho reconocieron en su momento que era, y es, el mejor en esa posición.

Ahora todo parece indicar que ésta es la última temporada del tolosarra en el Madrid, y el club, tras valorar una lista de nombres que se han ido cayendo por la imposibilidad de ficharlos, especialmente Gundögan, que parecía el elegido para relevar a Xabi tras su brillante temporada en el Dortmund, ha decidido apostar por dar continuidad a la política de rejuvenecer y españolizar la plantilla con el fichaje de Asier Illarramendi.

Illarramendi llega al Real Madrid con 23 años con la responsabilidad de ser el fichaje español más caro de la historia del club y el sexto en total (38 M. €). Es un mediocentro puro, perfectamente capaz de jugar solo en la posición o con un acompañante. Tiene gran capacidad de sacrificio y es un gran recuperador, pero sobre todo destaca porque es un gran pasador. Aunque debutó en la temporada 2009-2010 con el primer equipo, no pasó a formar parte de la primera plantilla hasta que le incorporó Montanier en 2011.

En cuestión de dos temporadas se hizo indiscutible en la Real Sociedad, llevándola a disputar la próxima fase previa de la Champions. Además, ha rematado su espectacular temporada proclamándose campeón de Europa sub-21 con España en Israel. Es, sin duda, la apuesta perfecta para suceder a uno de los mejores centrocampistas españoles de todos los tiempos, al que considera él mismo considera un referente, en el momento perfecto además, ya de que podrá entrenar, jugar y aprender de él durante esta temporada. La oportunidad es única, y tiene todo para aprovecharla.

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