La crisis no solo ahoga al fútbol

La crisis económica no solo causa estragos en el fútbol español. Está teniendo efectos devastadores en otros deportes como el baloncesto, el fútbol sala o el balonmano, tanto en clubes como en las competiciones. Analizamos los casos mas importantes.

La temporada 2012-2013 será recordada como la última de existencia en algunos clubes deportivos que han movido aficiones enteras, repartiendo alegrias y decepciones no siempre por igual. Y no solo en el fútbol. La crisis está golpeando con igual fuerza a otros deportes con un gran público, pero con un potencial económico y mediático muy inferior, como el baloncesto, el balonmano o el fútbol sala. Y no solo a nivel de equipos, también a nivel de competición, llevando a las directivas a cuestionar o cambiar modelos que llevan funcionando ya décadas.

La Liga Endesa ha sufrido alteraciones importantes para la próxima temporada a causa de la crisis, ya que no habrán equipos ascendidos de la LEB Oro, ni por tanto, descensos. Tanto el CB Atapuerca de Burgos como el Lucentum de Alicante, que son los equipos ascendidos de categoría, permanecerán en la misma liga ya que no pueden hacer frente al pago del canon de inscripción en la competición de 300.000 euros. Su lugar lo ocuparan el Guipúzcoa Basket y el Basket Manresa, los equipos descendidos de la Liga Endesa esta temporada.

El resto de equipos recortarán sus presupuestos, incluído el campeón de Liga y subcampeón de Europa, el Real Madrid, que lo reduce en 2 millones, dejándolo en 20 millones de euros, en una decisión bastante discutible desde el punto de vista de la competitividad para un club sin grandes apuros como el Madrid, que asume todos los años la pérdida que le supone el baloncesto y que ha realizado gastos mayores en temporadas con mucho menos éxito. La excepción es el FC Barcelona, que mantiene su presupuesto de 30 millones de euros de la temporada pasada.

Una de las grandes conmociones de la temporada se ha producido en el balonmano español. La situación prácticamente irreversible del BM Atlético de Madrid ha sido un golpe muy duro para la ya maltrecha Liga ASOBAL, provocando una reunión de urgencia del CSD para valorar la viabilidad del balonmano. El año pasado ya se produjo la desaparición de otro histórico, el Portland San Antonio, y en estas últimas dos temporadas se han producido múltiples denuncias por impago, incluso a grandes clubes como el Granollers, el Ademar de León o el Valladolid, y otros no tan grandes como el Arrate o el Antequera.

La situación ha sido tan complicada que la Liga ha puesto en duda varias veces la continuidad del formato de 16 equipos. Los equipos ascendidos no lo tienen nada fácil tampoco, como ha sido el caso esta temporada del Academia Octavio y el Huesca, que han sufrido lo indecible para encontrar fondos para hacer frente al pago de la inscripción en la liga de 130.000 euros. La principial consecuencia, el inevitable éxodo de los grandes jugadores hacia Europa. 

El fútbol sala vive una situación similar a la del balonmano, con un caso en especial que ha adquirido un protagonismo similar al del caso del BM Atlético en los últimos días. El pasado 8 de julio el Caja Segovia Fútbol Sala, fundado en 1981, anunciaba su desaparición al no poder encontrar los recursos para seguir en funcionamiento. El club, que vivió su época dorada entre 1998 y 2000 logrando ocho títulos, incluída la Copa de Europa y la Intercontinental,  tiene un gran calado en la ciudad y la respuesta popular fue masiva, hasta el punto de lograr que dos días después la directiva revocara la desaparición del equipo y tomara la decisión de jugar en Segunda División, para alegría de sus aficionados.

Pero se han producido otros casos graves en las últimas temporadas. El Talavera y el Carnicer se vieron obligados a abandonar la liga al no poder hacer frente a los pagos, y el Benicarló desapareció el año pasado. Esta temporada fue excluído de la competición el Puertollano por reiteración de impagos arbitrales. A causa de todo esto la liga se ha ido mermando en potencial económico, y actualmente la liga se encuentra en un periodo de prueba de dos años impuesto por la RFEF para valorar la viabilidad de la competición ya que solo hay 14 equipos en primera y segunda división.

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