La película de la semana: ‘Lobezno Inmortal’

Hugh Jackman vuelve a sacar sus garras de Adamantium en una aventura desarrollada en la tierra del Sol Naciente. ¿Habrá recuperado el estatus perdido tras la decepcionante “X Men Orígenes: Lobezno”?

“Mutantes por el mundo”.  Hoy, Japón

Desde que Christopher Nolan reventara las salas de cine con “El caballero oscuro”, las adaptaciones de superhéroes se han convertido en el caballo de batalla de las productoras estadounidenses de cara a recaudar pasta gansa. Mientras el espectador, ante la saturación de ver a hombres fornidos en trajes ajustados sin ser una porno gay, pide algo más que unos meros efectos especiales y escenas de acción sin ton ni son. Exige que haya una trama más elaborada que el simple “tipo con superpoderes lucha contra malo maloso mientras que explotan miles de cosas”. Gran culpa de ello la tiene, de nuevo, Nolan con su trilogía del hombre murciélago. No obstante, Brian Singer ya empezó a sentar las bases de lo que sería la actual gallina de los huevos de oro con su estimable adaptación de los X-Men, filme que ya contenía un guion con cierto peso y que sirvió para lanzar al estrellato al australiano Hugh Jackman.

Tal fue su éxito que no tardó demasiado en aparecer las esperadas secuelas, precuelas, y Spin offs de esta visión de la franquicia de Marvel.  Hugh Jackman encarnando a Lobezno es tan carismático como valor seguro de cara a triunfar de nuevo en taquilla; el problema es a la hora de construir una historia que no sea tan ridícula como la de X Men Orígenes –ese Masacre…- para así salvarse de esa etiqueta  del “una más de superhéroes” que tanto se dice últimamente.

Parece que los productores han tomado nota de que el guion requería de más enjundia para las nuevas aventuras de Logan, y eso es de agradecer. Lo malo es que con las intenciones no basta, y la película tras el tramo inicial se acaba construyendo en un drama “pseudo filosófico-oriental” de bazar del “Todo a 100” con erótico resultado. Hacer un guión para un filme de superhéroes no es sólo poner filosofía barata mientras que los villanos, la pareja con la que dar mamaporros a los malos y el motivo de todo lo ocurre en la pantalla se asemeje más a la infame “Daredevil” que a las entregas de Brian Singer.

Lo que al principio parecía una película oriental de artes marciales al más puro estilo Bruce Lee, se va para abajo a partir de la llegada de Lobezno a la casita de Nagasaki y no da vuelta a atrás. Diálogos que poco o nada dicen nuevo de lo que ya se había señalado en la primera hora, villano de hojalata digno de los Power Rangers, giro más predecible que una barra libre en una fiesta erasmus y romance genérico para rellenar metraje. De hecho, lo único que saca del hartazgo fue la escena que aparece durante los créditos, la cual invita a pensar en que quizás para la próxima película de los X Men veremos algo parecido a lo visto en “Primera Generación”. O quién sabe, a lo mejor será otra castaña como “X Men 3: La decisión final”.

Mucho Japón, mucho honor, mucha angustia, pero esta peliculita no va a gozar de lo que pregona su título: la inmortalidad. Altamente olvidable.

Nota: 3 / 10 

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