José Mourinho, el último Vengador

Mourinho ha vuelto a su hábitat. ‘Home, sweet home’, que para algo está en Londres. El luso cambia el café con leche por el té, el jamón por las ‘fish & chips’. Tópicos aparte, lo que no cambia, y nunca cambiará, es su modus operandi. ‘The Special One’ ha vuelto a la carga.

Como un elefante en una cacharrería. A Mou eso de entrar en un sitio con discreción, sin levantar la voz, no le va. No es lo suyo. Al portugués, como si de un emperador romano se tratase, le gusta que sus apariciones sean grandilocuentes, ruidosas. Con o sin fanfarria, le da igual. Si no le preparan un homenaje él no duda en autoproclamárselo.

Ya apuntaba maneras en su primera toma de contacto con la prensa inglesa, allá por 2004. Con menos canas (y menos barriga, todo sea dicho), a Mourinho le sorprendió la desconfianza los periodistas británicos. El luso llegaba con una histórica Champions League bajo el brazo y en Inglaterra se dudaba de su capacidad para lidiar con los miuras del vestuario blue.

Desconocido aún para muchos, Mourinho se creció y soltó aquella cita que hoy da nombre al técnico de Setúbal. Fue el nacimiento de un superhéroe. “Soy un campeón europeo, y soy especial, sentenció el recién llegado a Londres.

Visceral, demoledor, con un estilo algo gamberro, lejos de los estirados modales británicos y, por supuesto, de los típicos tópicos. Incluso, podríamos decir, incomprendido en algunos casos. Mourinho hizo suya una forma de ser rockera, transgresora. Unos ojos azules, algo más de altura y una cojera renqueante le habrían convertido en un clon del doctor House.

Además, Mourinho no entiende de amores pasados. Él se debe a su pareja actual, las pasadas fueron carroña, por mucho que le satisfacieran en su momento. Al Barça le juró amor eterno y en Madrid lo fusiló verbalmente docenas de veces. En el Chelsea fue el hombre más feliz del mundo y con el Inter se llegó a reir de su escaso palmarés.

En su nueva parada en Stamford Bridge se antojaba un Mourinho nuevo. Reformado. La peor temporada de su carrera parecía haberle hecho reflexionar, algunos incluso se atreverían a decir que a recapacitar. A pesar de sus entrañables bravuconadas, el luso llegó a Londres en junio dejando a un lado su glorioso pasado. Como Tony Stark al final de Iron Man 3, Mourinho voló por los aires su estampa de ‘The Special One’ y se reconvirtió en ‘The Happy One’.

Sin embargo, y al igual que clama el superhéroe de Marvel, él siempre será José Mourinho, “con todas sus virtudes y todos sus defectos”. Apenas ha tardado poco más de mes y medio en sacar a pasear su fusil. Enemistado con Rafa Benítez desde que este le sustituyese tras su glorioso triplete en el Inter, el portugués no pudo morderse la lengua y disparó contra el español y su reciente estancia en Londres.

“No quiero ganar la Europa League, sería una gran decepción, expresó ‘The Happy One’, con ese tono tan provocador como altivo. Un dardo directo al ahora entrenador del Nápoles, que tan solo fue capaz de levantar la segunda competición europea en Stamford Bridge.

Lo que obvia Mourinho es que él no fue capaz de ganar ninguna competición europea en el Chelsea en tres años. Ni primera, ni segunda ni tercera. Ninguna. Y Benítez, dichosos los ojos, .

Twitter: @NJSaez

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies