Pedro, héroe de una final apoteósica entre Barça y Sevilla (5-4)

CRÓNICA Y VÍDEO. Todo parecía indicar que Pedro partiría de inicio por las paperas de Neymar, pero un Rafinha espectacular ocupó su lugar. El tinerfeño, más fuera que dentro, apareció en la prórroga para darle la victoria al Barça. Dos equipos que hicieron historia al ser partícipes de una bella batalla en la que el Sevilla nunca se dio por vencido. El fútbol español, muy buen representado tras una Supercopa de Europa en la que volvió a brillar Messi.

Con solo una sorpresa en el once, el Barça salía al terreno de juego del Boris Paichadze Dinamo Arena con Rafinha, ya que Pedro está cada vez más cerca de ser nuevo jugador del Manchester United. El Sevilla, plagado de bajas, sobre todo en defensa, tenía que alinear a Krychowiak como central, junto a Coke.

Lo que sucedió en los primeros 45 minutos en Georgia fue totalmente inesperado. ¿Quién apostaría, en su sano juicio, por tres goles de libre directo en un solo partido? Una barbaridad, como poco. Empecemos el relato con José Antonio Reyes, que pugnaba por un balón rebotado junto a Mascherano, que entró por detrás y tocó la bola, pero no a ojos del árbitro, que dictaminó tiro libre a unos veinte metros de la meta de Ter Stegen.

No sería el andaluz el que ejecutara el lanzamiento, sino el argentino Banega, que tiene un guante por todos conocido. Al pitido del árbitro, se bastó de un toque majestuoso para meterla colocada y con suavidad al palo derecho del guardameta blaugrana. Exquisito, aunque el gol no debería haber subido al marcador.

No fue Banega el que provocó la falta del gol, pero sí lo hizo Messi en el empate del Barça: recibió con peligro cerca de la frontal, se giró con rapidez y recibió una falta peligrosísima, muy cerca del área, como la de su compañero en la Selección Argentina. La definición en su lanzamiento fue incluso mejor que la de Banega; de arriba hacia abajo, el balón entró como pidiendo permiso a la escuadra de Beto, que no pudo evitar un golazo. 2 libres directos bien efectuados en tan solo 6 minutos.

Poco después, el Barça tuvo en las botas de Rafinha el 2-1 cuando Rakitic la puso con peligro al segundo palo, precedido por un pase de Suárez. El partido era frenético, con un Barça que hacía mucho daño con Luis Suárez y sobre todo con Messi, que hacía lo que quería en tres cuartos de campo.

Cuando Rakitic recibió una falta de Krychowiak a más de 30 metros de la portería de Beto nadie esperaría que Messi fuera a lanzar desde ahí, cuando un centro era por lo general una decisión más sensata. Pues la mayoría se equivocaba. El más que posible Balón de Oro de este año chutó con decisión un balón que fue con celeridad al palo izquierdo de Beto, al que algunos aficionados reprochan ese tanto de tan bellísima factura. Así pues, Messi sumaba a la chispa y conducciones incisivas en campo del Sevilla, esos 2 golazos.

Desde entonces, el Sevilla de Unai –que no ha ganado al Barcelona en 19 oportunidades- se replegó en su campo esperando una ocasión de salir rápido a la contra con hombres como Vitolo y Reyes. Iborra y Gameiro eran los dos hombres más adelantados cuando el Sevilla  defendía sin balón, siendo la cabeza de un 4-4-2 que no contuvo la salida de balón del Barça, ni a los medios ni a un Messi desatado.

En el 27’ Messi volvió a aparecer con un eslalon que dejó a 2 rivales clavados en el centro del campo, Mathieu acabó recibiendo en banda y la puso para Suárez, que remató solo. El balón había perforado la red pero el linier había levantado la bandera. Poco después, el argentino volvió a liarla en tres campos de campo y se la entregó a un Iniesta que no encontró la red.

El Sevilla pasaba los minutos mayormente en su campo, esperando, sin presionar y sin un método defensivo convincente. Solo en la recta final de la primera parte el Sevilla se entregó a la presión y tuvo varios minutos acechando la portería del Barça. La ocasión más clara llegó de un centro de Vitolo, el balón se paseó por el área pequeña y llegó providencial Dani Alves para repeler el balón.

De repente, Luis Suárez tenía carril libre para correr y se plantó solo ante Beto, seguido por las fieras hispalenses que intentaban hacerse con el esférico. El uruguayo erró, pero el rechace volvió a caerle y buscó el momento oportuno para asistir a Rafinha haciendo un túnel; este llegó en segunda línea y firmó el 3-1 antes del descanso.

En la segunda parte el Sevilla tenía que ser más atrevido y tenía que arriesgar más para intentar remontar. Krohn-Delhi fue el primero en intentarlo con un disparo que acabó rechazado, pero el Sevilla no estaba cómodo en la salida de balón. De hecho, Dani Alves recuperaba en tres cuartos y Luis Suárez no marcó por poco. Sí lo haría después de otra recuperación parecida, esta vez de Busquets tras fallo de Trémoulinas, que se la dejó en bandeja al ‘9’ para que marcara con algunas dificultades para hacer un 4-1 aparentemente insalvable.

A la contra, Vitolo llegó en carrera por la banda izquierda y metió un centro que no pudo ser interceptado por Busquets. El balón cayó a la bota derecha de José Antonio Reyes, que entraba solo desde segunda línea. 4-2, todavía había vida para los de Nervión.

Rafinha respondió al gol de Reyes con un disparo desde la frontal, probando a un Beto que intervenía para despejar la bola. El Sevilla mostraba una mejor cara en la segunda mitad, aunque las llegadas claras del Barça no se detuvieron: Rafinha volvía a aparecer mandándola al larguero en una jugada a balón parado.

Después de los cambios de Sergi Roberto por Iniesta y de Konoplyanka por Reyes –insatisfecho por la sustitución-, al Sevilla le crecieron alas y revolucionó el partido, aunque contó con la ayuda de Mathieu para hacerlo: este cometió penalti sobre Vitolo cuando se disponía a cabecear a la red y Gameiro ajusticiaba a Ter Stegen desde el punto de penalti en el minuto 71.

A un gol del empate, el partido se rompió y el Sevilla se lanzó a por la remontada. Por eso, Luis Enrique dio entrada a Bartra por Rafinha para reforzar la defensa. El Barça ya no mostraba la superioridad de la primera parte y el gol del Sevilla no era para nada improbable. Immobile entró por Gameiro en el 78’ y, junto con Konoplyanka, que también había entrado desde el banquillo, hicieron el 4-4. Immobile la metió al segundo palo tras un saque de banda y Konoplyanka solo tuvo que empujarla. Increíble.

A punto estuvo Messi de desbaratar la prórroga cuando su lanzamiento de falta pasó silbando la escuadra. Podría haber sido escandaloso, pero no, el partido se acababa para darle permiso a la prórroga.

Con un cambio todavía disponible, el Barça tenía esa determinante ventaja física. Pero más determinante sería Pedro, que entró por Mascherano. Decisión arriesgada de Luis Enrique que le acabó saliendo fenomenal. Las piernas ya no respondían y el Sevilla ya no sufría tanto atrás. Mariano Ferreira tuvo la última oportunidad después de recortar con su pierna derecha para dejársela a su izquierda, pero el balón llegó manso a Ter Stegen.

La segunda parte de la prórroga la inició Krohn-Delhi, que se plantaba en el área pero sin demasiados compañeros alrededor como para causar peligro. Messi se atrevía con una chilena forzada y Vitolo se dolía de su muslo, pero su entrenador no podía hacer más cambios. El momento clave llegó con la falta de Mariano en la frontal a Messi, en una posición muy favorable al argentino. No marcó, pero el balón rechazado por la barrera le volvió a caer y no dudó en pegarla; Beto se estiró y la desvió hacia un lado, pero no vio a Pedro. Pedro llegaba como un cañón a por el rechace y la introdujo con fuerza en la portería. La furiosa celebración no tiene desperdicio, como tampoco lo tuvieron los últimos minutos.

Konoplyanka no se rendía y metía un balón al área pequeña desde la línea de fondo, pero sería Coke el que tuviera la más clara, cuando Banega se la puso en bandeja a balón parado; Coke, solo en el área, peinó una pelota que no entró por poco. Tras una tangana indeseable entre Dani Alves y Krohn-Delhi, el Sevilla desechó su última bala en la recámara. Pudo haber sido estratosférico, pero Rami no pudo conectar con un centro demasiado fuerte de Immobile desde la derecha y se esfumaba así el empate y, por tanto, los penaltis.

Enhorabuena a los dos campeones de la Supercopa de Europa, porque lo que hicieron el 11 de agosto en Georgia no es fácil de olvidar.

  • Ficha técnica

Barcelona (Luis Enrique): Ter Stegen; Dani Alves, Piqué, Mascherano, Mathieu; Busquets, Rakitic, Iniesta (Sergi Roberto 62’), Rafinha (Bartra 76’); Messi y Luis Suárez.

Banquillo: Bravo, Bartra, Pedro, Adriano, Sergi Roberto, Sandro, Munir.

Sevilla (Unai Emery): Beto; Coke, Rami, Krychowiak, Trémoulinas; Banega, Krohn-Dehli; Iborra (Mariano Ferreira 78’); Vitolo, Gameiro (Immobile 78’) y Reyes (Konoplyanka 67’).

Banquillo: Sergio Rico, Mariano, Kakuta, Luismi, Denis Suárez, Konoplyanka, Immobile.

Goles: 0-1: Banega (3’), 1-1 y 2-1: Messi (7’, 16’), 3-1: Rafinha (44’), 4-1: Suárez (52’), 4-2: Reyes (57’), 4-3: Gameiro (p) (72’), 4-4: Konoplyanka (81’), 5-4: Pedro (114’).

Asistencias: 3-1: Luis Suárez, 4-1: Busquets, 4-2: Reyes, 4-4: Immobile.

Árbitro: William Collum (Escocia). Amonestó a Krychowiak (13’), Mathieu (71’), Coke (87’), Banega (90’+), Pedro (93’), Busquets (116’), KrohnDelhi (119’), Dani Alves (119’).

Estadio: Boris Paichadze Dinamo Arena.

Twitter: @_AngelPerales

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