Un gris Atleti, a la final del Carranza por penaltis (0-0) [2-4]

CRÓNICA Y VÍDEO. El Atlético de Madrid jugará ante el Betis la final del Trofeo Ramón de Carranza mañana, día 15 a las 22:00 tras imponerse en los penaltis a un valiente Cádiz que, aunque cayó derrotado, sacó un valioso 0-0 en el tiempo reglamentario contra los de Simeone. La cara, la pone el decisivo Moyá; la cruz, el lesionado Carrasco.

Sufrió más de lo esperado el Atlético de Madrid pero por segundo año consecutivo, los rojiblancos se congratulan de ser finalistas del gran Trofeo Ramón de Carranza. El Cádiz puso la ilusión, la garra y el descaro suficiente para hacer sufrir a los visitantes, pero el 0-0 es un premio a la mitad para los gaditanos ya que a la hora de la verdad, el Atlético tiró de oficio para decantar la balanza a su favor con un Miguel Ángel Moyá que se reivindicó parando dos penaltis.

Diego Pablo Simeone saltó al césped con Moyá, Gámez, Monsalve, Lucas, Iván Pérez, Gabi, Thomas, Raúl García, Carrasco, Vietto y Torres. Todo un once de garantías pese a las caras menos habituales teniendo en cuenta la hipotética inferioridad del rival, pero a la hora de la verdad, el fútbol igualó a los 22 hombres sobre el césped y por poco, se evitó la final andaluza contra el Betis, ya clasificado.

Por su parte, Claudio Barragán salió con Cifuentes; Cristian Márquez, Servando, Josete, Tomás, Garrido, Mantecón, Hugo, Machado, Márquez y Cuero. Aunque el partido fue insulso, aburrido para los menos puristas y algo falto de ritmo, se le puede atribuir a los locales el mérito de minimizar las virtudes de un Atlético digna de Segunda B, o bien, maximizar las propias haciendo parecer al Cádiz un equipo de Primera. Es más, en el arranque del partido los gaditanos salieron a comerse al rival con un despliegue físico más bien santo y seña de sus rivales, como si el Profe Ortega llevase un mes por Cádiz.

Los jóvenes Iván Pérez, Monsalve y Lucas sufrieron por momentos ante jugadores descarados como Kike Márquez o Cuero y el equipo lo notó en forma de miedo. Parapetado atrás, cobarde y preso en la maraña rival, el Atlético pareció el equipo pequeño. La fantasía de la pretemporada se desvaneció, en parte, fruto de las ausencias de jugadores como Jackson, Griezmann u Óliver.

En este contexto, Thomas sale reforzado tras su gran partido y quizá, Thiago Motta descanse un poco peor esta noche. Torres y Vietto fueron un archipiélago aislado, hartos de pelotazos que siempre les dejaban en desventaja. La chispa de Correa fue lo mejor del Atleti, dejando una gran jugada al estilo Agüero pero que Torres no pudo rematar. El gol no llegaba y uno de los pocos con talento para fabricarlo,  Ferreira-Carrasco,  se marchó lesionado tras un duro golpe de Servando.

El Atlético tuvo lo que mereció: la nada. Y con el 0-0, el Carranza era una fiesta en busca de la consagración de los penaltis, con el auricular en la oreja en San Mamés como señal esperanzadora ante otro posible triunfo sorpresa de David contra Goliat.

Pero no pudo ser, porque Moyá sigue ahí, dejando claro a Simeone que la irrupción de Oblak es una buena noticia para el Atlético, pero su fidelidad en el presente mercado estival le garantiza al argentino un guardaespaldas de garantías. Fue el héroe del partido y el auténtico responsable de que el Atlético mañana se juegue algo más que el tercer puesto, ya que a falta de goles, evitó dos del rival desde los once metros para clasificar a unos rojiblancos que más bien, hoy fueron grises.

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