Benteke ya ejerce de ‘killer’ y el Liverpool es colíder (1-0)

El Liverpool es colíder de la Premier League tras imponerse nuevamente por 1-0, esta vez ante un valiente Bournemouth que dejó buenas sensaciones pero no pudo levantar el gol de Benteke que, por otra parte, debió ser anulado por fuera de juego.

Segunda jornada de Premier League para un Liverpool con altas exigencias por el gran desembolso en el mercado, pero que no maravilló precisamente en su estreno liguero ante el Stoke. El mal juego, eso sí, se solventó con los tres puntos conquistados en el Britannia gracias al gol de Coutinho para alejar fantasmas.

El Bournemouth, por su parte, llegaba a Anfield con la ilusión de un niño, crecido por el ambiente de un templo del fútbol en el que hasta los aficionados visitantes se arrancaron a cantar el You'll never walk alone. Una bonita estampa que se esfumó en los primeros minutos de juego, pues el conjunto sureño salió volcado al ataque arrinconando al Liverpool en su propia portería y discutiéndole la pelota. Incluso se adelantaron por medio de Elphick, pero su remate fue invalidado por falta sobre Lovren.

Veinte minutos duró el arreón de los cerezas, ya que el Liverpool se puso manos a la obra con su nuevo estilo: más físico, una brillante presión y Coutinho como epicentro de todo. Tema candente es la adaptación de Benteke, por el que se ha pagado una millonada, al estilo de Rodgers, pero parece que la intención de ambas partes es la de mezclarse y buscar un estilo que beneficie a la mayoría. Marcar en tu primer partido en casa es una buena manera de coger confianza, y eso es lo que hizo el belga cuando, en una jugada ensayada a la salida de un córner remató a gol una ocasión que debió ser anulada por fuera de juego ya que Coutinho, sin llegar a tocar el esférico, molestó lo suficiente al portero con su ilícita posición. Se pudo ampliar el marcador en los siguientes minutos con otra jugada parecida, fruto de la pizarra del técnico irlandés, pero el remate de volea de Henderson, dificilísimo, se marchó alto.

La segunda parte evidenció que el Liverpool es colíder por la mínima, ya que sus dos victorias en sendas jornadas se han producido por 1-0, pero también podría ser un término referido a la ley del mínimo esfuerzo. Más por la impotencia de su rival que por su propia brillantez, los reds consiguieron que el resultado no se moviera, aunque hay que felicitar al Bournemouth por su valentía ya que en la segunda parte se lanzaron a por el empate llegando incluso a estrellar un disparo al poste.

El 52-48% de posesión final explica que la diferencia de historia y presupuesto no fue tan grotesca sobre el césped, pero al final los jugadores decisivos son los que visten los escudos con más solera y en ese contexto aparece Benteke, que sin brillar, dejó algunos recursos de su poderío aéreo y sobre todo, decidió su primer partido como goleador del equipo: su trabajo.

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