El Barça golea al Levante sin usar todo su potencial (4-1)

El FC Barcelona no necesitó hacer uso de sus seis velocidades para arrollar a un Levante que aguantó 50 minutos sin encajar gol. Marc Bartra fue el encargado de desatascar el partido tras una primera parte demasiado sosa. Neymar se unió a la fiesta y Leo Messi, con doblete, cerró el marcador. Casadesús hizo el tanto levantinista en una ‘cantada’ de Ter Stegen. Luis Suárez vio el partido desde el banquillo por primera vez esta temporada.

Luis Enrique ‘jugó’ como Busquets, de espaldas al banquillo. Nada de su equipo convencía al técnico blaugrana, y es normal, ya que la primera parte parecía pertenecer a un duelo completamente distinto al de la segunda mitad.

Falta de intensidad, de verticalidad y, sobre todo, de ocasiones. Messi era el único que, con sus vertiginosos cambios de velocidad, lograba sorprender a la zaga visitante. Sin embargo, no fue hasta la segunda mitad cuando el Camp Nou pudo disfrutar realmente de un partido de fútbol al uso.

La plantilla prestó atención al ‘tirón de orejas’ de Lucho en el descanso y salió con un lavado de cara total. Fue un central el encargado de desatascar un partido en el que nadie imaginaría que terminaría habiendo cinco goles. Marc Bartra, a pase del de siempre, Leo Messi, abrió el marcador con una definición propia de un ‘killer’.

Le cogió el gusto el conjunto azulgrana a eso de ‘honrar’ a Rafinha que Neymar también se quiso sumar a la fiesta. Recibiendo un pase de la izquierda, remató de primera enganchando como pudo el esférico, que rebotó directamente en la zaga levantinista. Aprovechó su rechace como si de un autopase se tratara y, de manera muy atropellada, hizo el segundo.

El tercero llegaría desde los once metros, tras una falta sobre Neymar. Fue Leo Messi el que se dispuso a tirarlo y a no fallarlo, lo que no pudo repetir más tarde. Su efectividad transformando penas máximas puede ser inferior a sus cifras anotando faltas.

El tanto del Levante, que atendiendo al marcador solo podría servir para maquillar el resultado, también lo ha hecho para evidenciar la necesidad que hay en el Barça de que regrese Claudio Bravo. Tremenda ‘cantada’ de Ter Stegen, que, incorrecta e incomprensiblemente, decide salir pero no de manera decidida. No logra hacerse con el balón y Casadesús, recién incorporado, remata a placer y a portería vacía.

El tanto no iba a aguar la fiesta que se vivía en el Camp Nou, que pudo disfrutar de otro penalti, pero no lo hizo. Leo Messi, intentando emular el primero de la noche, la mandó directamente a la grada. Tendría tiempo, sin embargo y minutos más tarde, de enmendar su error y poner el broche de oro, el gran cierre, el desenlace.

Lo hizo con una jugada que solo el domina, el gol ‘tipical’ Messi. Con kilómetros de césped por delante de sus pies, con el balón pegado a la bota, partió y, como si de un imán se tratase, fue arrastrando a sus rivales tras él y, a la par, dejándolos repartidos por todo el terreno, superándolos uno tras otro para definir a la perfección.

Punto y final. Acto seguido al gol, Fernández Borbalán pitó el final de un partido que no se vivió tan intensamente como para la lluvia de goles que se terminó viendo.

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