Marcelo y Casemiro brillan con luz propia en París

Rafa Benítez tuvo que tirar 'con lo puesto' y alineó al once más previsible ante la baja de última hora de Mateo Kovacic. Tales fueron las limitaciones que ni siquiera agotó los tres cambios. Casemiro volvió a brillar en la medular, permitiendo que Kroos continúe su mejoría, mientras que Marcelo fue quizás el mejor del Real Madrid en París.

Keylor Navas: Solo recibió dos disparos a puerta en los 90 minutos de partido, uno de Matuidi al principio y otro de Di María en la recta final. Los dos fueron rasos, lejanos y sin demasiadas complicaciones. Aún así, los atajó con seguridad, evitando segundas jugadas. Cuando el PSG optó por colgar balones al área, actuó con entereza. El Real Madrid se siente bien con él bajo palos.

Danilo: Sigue tímido, algo escondido. Parece tener miedo a cometer un error que le deje sin la titularidad, por lo que se limite a cumplir en defensa (bastante bien, todo sea dicho) y a prodigarse poco por el ataque (donde también resuelve con inteligencia). Sin embargo, se echan de menos esas zancadas del Porto que le valieron su fichaje. Tampoco era un partido para experimentar, todo sea dicho.

Sergio Ramos: Está hecho de otra pasta. Jugó infiltrado y lo reconoció nada más terminar el encuentro con un "me han puesto las vitaminas". Como el que se bebe un zumito. Tuvo una de sus noches de inspiración y estuvo infranqueable, tanto por arriba como por abajo. Cortó varios contragolpes que podían haber hecho daño (sobre todo al final) e incluso presionó al árbitro cuando tocó hacerlo.

Varane: Jugó 'en casa', en su país y rodeado de su gente. Estaba allí donde no llegaba Ramos aprovechando su velocidad. Por arriba, como siempre, ganaba fácil en el juego aéreo defensivo. Se le sigue viendo poco en ataque, pero parece que va a ser la tónica habitual esta temporada y que tampoco es culpa suya.

Marcelo: Cuando se encuentra en forma es el mejor lateral del mundo, y en estos momentos lo está. Fue, si no el mejor, uno de los mejores del Real Madrid en la noche parisina. Aseado en defensa y omnipresente en ataque, ya fuese en la banda o incluso tirando hacia el centro cuando era necesario un apoyo extra para algún compañero.

Casemiro: Vive un momento dulce. Una vez más estuvo sobresaliente. A sus 23 años dio una lección táctica y se echó al equipo a las espaldas cuando tocaba sacar el balón desde atrás con dificultadas. Gracias a su trabajo, Toni Kroos puede volver a mostrar lo gran futbolista que es. Se encarga de todas las labores 'sucias' del juego, pero lo hace de manera tan esbelta que hasta las embellece. Y para más inri, se está dejando ver en ataque con bastante soltura.

Toni Kroos: Sonríe con Casemiro a su lado. El brasileño le libera de muchas actividades defensivas, permitiéndole recibir el balón habiendo superado la primera línea de presión y con más tiempo para conducir y sumarse al ataque. Se convierte en un efectivo ofensivo más, con lo que ello supone teniendo en cuenta sus cualidades. De sus botas salió la mejor ocasión del partido, que marró Jesé.

Lucas Vázquez: Estuvo bien. Fue el futbolista que más corrió del equipo y también el que más presionó en ataque. Gracias a su esfuerzo, Cristiano, Jesé e Isco tuvieron un partido algo más plácido. El problema es que, lejos de ese trabajo oscuro, no aporta mucho más.

Isco: Le tocó actuar de mediapunta, aunque a la hora de defender se iba a la banda. Benítez mantiene el 4-4-2 que instauró Ancelotti sin balón. Estuvo muy fino a la hora de distribuir, pero le faltó algo de mordiente en los metros finales. Al fin y al cabo, es su gran asignatura pendiente.

Modric (68'): Apareció en un momento en el que el Real Madrid había perdido el balón y empezaba a ser acosado en el área por el PSG, aunque sin peligro alguno. Gracias a él se normalizó la situación. Fue él quien promovió la única ocasión del equipo en la segunda mitad, que acabó con un disparo cruzado de Cristiano. Casemiro y Kroos agradecieron enormemente su presencia en los minutos finales.

Jesé: Tuvo en sus botas la victoria. Kroos le plantó solo delante de Trapp en la primera mitad, pero el guardameta le vio las intenciones cuando intentó colarle el balón entre las piernas. Aparte de esa jugada, perdió algo de frescura con respecto al encuentro ante el Levante. Fue un partido demasiado cerrado y táctico para un jugador tan explosivo como él.

Cheryshev (72'): No fue, ni de lejos, su día. Apenas entró en juego y cuando lo hizo, cometió errores importantes. Dos jugadas le marcaron. La primera, al recibir un balón en la frontal tras un córner a favor del Real Madrid. Tardó en controlar, cuando tenía una posición franca para el disparo, y perdió la pelota. Ante el contragolpe del PSG, tuvo que hacer falta y se ganó la amarilla. Más tarde, recibió un pase al hueco en la banda izquierda mientras Cristiano le esperaba completamente solo en el lado contrario. Inexplicablemente optó por un disparo cruzado imposible que acabó en el banderín de córner.

Cristiano Ronaldo: Antes de llegar a Madrid se le acusaba de desaparecer en los partidos importantes. Con el paso del tiempo logró erradicar esa etiqueta, pero algunos empiezan a colgársela de nuevo. Tuvo dos oportunidades para marcar, en una hizo todo lo posible y en la otra, desperdició el remate. No pasa por su mejor momento y jugar de delantero tampoco le beneficia.

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