Las reconversiones de Toni Kroos

El alemán fue el más utilizado en la última temporada de Carlo Ancelotti al frente del Real Madrid y sigue siendo protagonista, aunque menos, de la mano de Rafa Benítez. Llegó al Santiago Bernabéu siendo un trequartista, pasó a hacer las veces de ‘6’ y ahora se le pide que intervenga entre líneas y que pise el área rival. ¿Cuál es el lugar que verdaderamente le corresponde?

Para unos está desaparecido, para otros está sufriendo simplemente un bajón y para los de más allá sigue como siempre. Mil y unas visiones para calificar a un Toni Kroos que probablemente esté teniendo menos protagonismo con Benítez que el que le dio Ancelotti pero que sigue portando la vitola de hombre importante en el esquema blanco: acumula 1113 minutos distribuidos entre un total de 13 partidos.

El ‘8’ blanco es como es con sus virtudes y sus defectos y, al igual que Heynckes, Guardiola o Ancelotti no lo descubrieron en su  día, Benítez tampoco lo va a hacer ahora. Magnífico pelotero con capacidad para distribuir en largo y en corto y con una llegada al balcón del área que amenaza a cualquier guardameta del mundo, una faceta que aún no ha explotado en Madrid y que se le exige casi al mismo nivel que el sacrificio defensivo o la velocidad en transiciones ofensivas y defensivas.

Porque sí, se trata de un hombre lento que sufre en partidos de ritmo alto y que si puede elige un tempo bajo de partido con el balón cerca del pie. Ese es el Toni Kroos actual. Un jugador que en Bavaria frecuentaba los tres cuartos de campo contrario y que desde que probó la posición de ‘6’ con Ancelotti ya no es tan descarado en materia ofensiva. Quién sabe si el italiano se sacó de la manga una primera opción de pase en salida de balón o si desperdició un mediapunta con madera de crack mundial.

Lo cierto es que ahora ha llegado Benítez con Casemiro de la mano y con aires de recuperar al Kroos que amenazaba la semiluna del área rival. El brasileño parece haberse reservado el pivote posicional que tantas veces ocupó el germano el año pasado y le ha obligado a adaptarse a una nueva mentalidad que le hace incluso salir a lanzar la primera línea de presión con los Cristiano, Bale y compañía. La pregunta que se hace el aficionado blanco después de detectar un descenso en el nivel del ‘8’ es: ¿realmente ocupa la zona que tiene que ocupar?

Pese a que en el Bayern era un hombre más incisivo y con mayor presencia en campo rival, lo cierto es que, sobre todo con Guardiola, los bávaros desplegaban un fútbol de salón con posesiones eternas de balones al pie en las que Kroos ganaba protagonismo. La superioridad del campeón alemán le permitía llevar los partidos a su ritmo y sin apenas sufrir en transiciones ataque-defensa. Situaciones de juego que tapaban de alguna forma carencias que sí se ven en el Toni Kroos actual.

El Real Madrid no es el Bayern y no siempre es protagonista en el juego a través de la posesión del balón. Aunque dicen que la velocidad del juego la marca el movimiento de la bola, la realidad es que el alemán sufre cuanto más explosiva es la acción y sobre todo si esta es de carácter defensivo. Si ya se veía el año pasado ejerciendo de pivote posicional, ahora haciéndolo de trequartista y teniendo que recorrer más metros hacia atrás, todo queda más patente. Ahí surgen las dudas actuales en torno a su papel en la pizarra de Benítez.

Evaluando pros y contras parece claro que debe jugar de ‘6’ y ser el primer pase que busque la zaga en salida de balón: más protagonismo, más peso del juego y menos metros que recorrer con una zona defensiva más acotada que la que ofrece la posición de volante. Ahí no es él quien debe salir a presionar arriba tras pérdida, algo que se le ha visto en estos primeros compases de temporada y que justifica que haya sido en más de una ocasión el jugador del equipo con más kilómetros recorridos: ante el PSG recorrió 11,5. Más que nadie.

Contra el campeón francés, el Real Madrid sufrió la superioridad en media cancha que creó Laurent Blanc con Matuidi, Verratti (después Rabiot), Di María y Motta. Entretanto, Kroos e Isco buscaban su lugar en tres cuartos de campo rival creando además una gran distancia con Casemiro y Modric que mejoró a los parisinos. Otro punto a favor de que el alemán recupere un pivote posicional –no necesariamente en detrimento de Casemiro- para favorecer sus propios intereses y los del equipo. Rafa Benítez tiene la última palabra para volver o no a reconvertir a Toni Kroos.

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