Un Barça de competición supera a un Madrid de verano (2-3)

El FC Barcelona se llevó el Clásico de Miami haciendo sangre de una inocente defensa merengue. El Real Madrid, que mejoró en general con respecto a los dos primeros encuentros, mostró muchas carencias en la zaga, ocasionando un partido precioso con oportunidades constantes en ambos marcos. Cillessen y Keylor Navas evitaron un marcador de película.

No hubo milagro ni sorpresa. Uno de los partidos más anticipados del año, el histórico choque entre los dos titanes de LaLiga en Estados Unidos, fue tal y como se podía preveer tal los primeros encuentros de pretemporada. Ambos dejaron las mismas sensaciones. Quizás, se vio más progresión en el Real Madrid, pero porque la necesitaba (y aún así, fue insuficiente).

Los blancos, cargados de trabajo físico, siguen mostrándose como un gigante atado, preso en el cansancio propio de una preparación durísima. Le faltan alas para volar. El Barça, por su parte, luce mucho más fresco y ágil. Los tiempos de reacción, tan decisivos entre equipos de nivel estratosférico, eran claramente superiores en el bando azulgrana. La MSN jugaba a otra velocidad cuando encimaba el área merengue. Incluso Iniesta, algo gris hasta ahora, pudo lucir al fin.

En apenas 10 minutos, la diferencia física entre ambos equipos se había hecho notar. Al Real Madrid le costaba horrores mantener las líneas juntas, rompiéndose continuamente el equipo a la hora de sacar el balón jugado o al perder la pelota. Los laterales, muy correctos en ataque, ni aparecieron por su campo. Ya fuese para defender un contragolpe o ayudar en la salida, Carvajal y Marcelo dejaron a Ramos y Varane continuamente solos. Para más inri, el capitán, que jugaba su primer partido del verano, hizo notar su entendible falta de ritmo.

Primero Messi y después Rakitic aprovecharon dos errores de Ramos y Carvajal respectivamente para fusilar a Keylor Navas, sin posibilidad de intervenir en ambos tantos. Un 0-2 que podía presagiar otra goleada como la del City. Sin embargo, quedaba todo un partido por delante y el Real Madrid no le perdió la cara. Le costó quitar lastre y tardó bastantes minutos en alcanzar una velocidad óptima, pero poco a poco, fue igualando el ritmo culé.

Así fue como Kovacic se erigió en uno de los mejores futbolistas del partido y una grata noticia para la plantilla. El croata siempre ha sido un talento a tener en cuenta, pero en Estados Unidos tomó la voz cantante y quiso demostrar que es algo más que un centrocampista todoterreno. Tiene dotes de mediapunta, y de los buenos. Así fue el 1-2. Arrancó en el centro, regateó a gran velocidad, buscó el disparo desde la frontal y batió a Cillessen ajustando muchísimo el remate.

Con la balanza equilibrada, Marco Asensio quiso ampliar su ya de por sí enorme crédito. El mallorquín, que jugó en el puesto de Cristiano Ronaldo, se encargó de empatar el partido con una majestuosa contra tras un saque de esquina azulgrana. Arrancó en su campo, voló hacia el área de Cillessen y a 25 metros cedió para Kovacic en la izquierda. El croata parecía tener problemas para mantener el ritmo impuesto, pero se rehízo con un perfecto pase entre líneas para el español, que se quedó solo ante Cillessen en el área. Definió como un nueve puro.

Tras un descanso que duró el doble por la actuación de Marc Anthony en el césped del estadio (las comparaciones con la Super Bowl previas iban en serio), el partido volvió a repetir el guion del primer tiempo. La defensa blanca volvió a hacer aguas como al principio del choque, esta vez a balón parado. Neymar botó una falta desde la izquierda y hubo un cortocircuito en la zaga. Nacho, que tenía que cubrir a Piqué, tiró el fuera de juego, dejando al central sin marcaje. Vallejo, sin embargo, siguió la jugada, habilitando a Gerard. Ni él parecía creerse lo fácil que remató ante Keylor, completamente vendido. 2-3.

Neymar y Luis Suárez tuvieron inmediatamente después dos ocasiones perfectas para poner el 2-4, pero el guardameta costarricense estuvo imperial. Primero, agrandándose en un mano a mano con el brasileño para complicarle la definición hasta la extenuación, provocando que fallase cuando ya había conseguido tumbar al portero. Después, la intervención fue de la zaga blanca, sacando un balón de la línea.

A partir de la hora de partido, Valverde y Zidane comenzaron a cambiar sus alineaciones. No fueron sustituciones masivas como las anteriores, sino una evolución progresiva, casi imperceptible por momentos para el espectador, que se encontraba con jugadores nuevos en cada jugada, casi por error. Aleñá demostró que el Barça tiene un nuevo talento en la cantera, mientras que Ceballos pudo lucirse al fin, rozando el gol con un disparo desde la frontal que buscaba la escuadra.

La más clara fue de Isco, que justo antes obligó a Cillessen a hacer magia. El malagueño, que desde su aparición en el segundo tiempo tuvo varios disparos desde la frontal en busca del empate, parecía encontrar al fin la llave en el 81. El guardameta voló y despejó con la yema de los dedos a córner.

El choque acabó como el del pasado miércoles entre Barça y Manchester United, con en el Real Madrid en el campo culé perdonando el empate. No obstante, la victoria volvió a caer del lado azulgrana, que pudo ganar así la International Champions Cup. La próxima vez que ambos se vean las caras también tendrán un título en juego, aunque esta vez de algo más de entidad, la Supercopa de España.

Twitter: @NJSaez

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