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El Real Madrid borra al Barça e impone su hegemonía (2-0)

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El Real Madrid se llevó la Supercopa de España tras volver a ganar al FC Barcelona, esta vez en el Santiago Bernabéu. Los blancos controlaron siempre el partido, gracias en gran parte a un golazo de Marco Asensio desde 30 metros en el arranque. Benzema sentenció antes del descanso en una primera parte humillante para los culés.

Si lo del domingo fue la demostración de que en Can Barça sufren una depresión deportiva que les impide alcanzar su mejor versión, lo vivido el miércoles en la capital fue aún más grave. Un retroceso en el diagnóstico, un preocupante paso atrás. No se trata de que el estado de ánimo limite al conjunto azulgrana temporalmente. Es que quizás el equipo no da para más.

La primera parte del Real Madrid fue uno de los ejercicios de superioridad más insultante que se han visto en el fútbol en años. Incluso el propio Piqué tuvo que reconocer en zona mixta que hacía "ocho o nueve años" que no veía nada igual. El Barça fue un juguete roto en manos de un equipo excesivamente caballeroso, que perdonó una goleada histórica. Quizás, porque saben que la temporada es muy larga y que la mayoría son compañeros de selección.

El partido se rompió en apenas cuatro minutos, los que tardó Marco Asensio en continuar su estado de gracia. Desde 30 metros y tras controlar un rebote de la defensa, levantó la mirada, vio la escuadra más lejana y lanzó una bomba atómica. El balón voló, cogió altura y cayó teledirigido al marco de Ter Stegen. Orgásmico, sin importar los colores. Un gol de bandera. Tanto que incluso la pañolada convocada por algunas peñas quedó en fracaso. Nadie tenía ganas de reprochar nada a los árbitros, porque nadie puede parar el estado de gracia de este Real Madrid.

El Barça tardó, literalmente, 15 minutos en dar sus primeros pases seguidos. Un cuarto de hora entero encerrado en su campo, sintiéndose aún más pequeño que el día del 4-0 en París. Una pesadilla. El balón caía constantemente en los pies de un Madrid a años luz, que con un 4-1 global prefirió recrearse. Hubo taconcitos, regates, controles imposibles... Todo un festival de gifs para las redes sociales y Whatsapp. El fútbol 2.0.

Las llegadas de los laterales fueron constantes, con toda la línea medular instalada en las inmediaciones del área azulgrana. Modric y Kroos probaron fortuna, pero ninguno tuvo suerte con sus disparos lejanos. Unas veces se encontraban un obstáculo en el camino y otras, era simple falta de puntería. A Kovacic le tocó de nuevo hacer de faro. Todo pasó por sus pies. Robó, creó e inventó. El Da Vinci de la Supercopa. La mejor noticia del verano en la Casa Blanca.

Incluso Lucas Vázquez, que había protagonizado una pretemporada algo más apagada, errático en muchos encuentros, tuvo una actuación notable y respondió de sobra a la titularidad que le otorgó Zidane. A los 32 minutos, reventó un balón en el palo tras quedarse solo frente a Ter Stegen. Otro robo merengue cuando el Barça intentaba salir tembloroso de su propio campo.

Al final fue Benzema quien hizo de nueve, aunque siempre será un 10 de alma. El francés vivió una de esas noches de hip-hop, donde saca su lado más estilista y popular. Se gustó con el balón en los pies y siempre apareció para cazar los balones que rondaban el área. Así fue como marcó el 2-0. Lucas Vázquez robó a un Busquets en la cuerda floja y Asensio abrió rápido para Marcelo en la izquierda. El brasileño se acercó a la línea de fondo y mandó el balón al corazón del área, donde Karim apareció desde la espalda de Umtiti para engañar al central, dejarle en evidencia y anotar.

El tanto del galo fue la guinda a un primer tiempo que ya es historia y que quizás marque el devenir de la temporada. Tras el descanso, tocó reposar. Con LaLiga a la vuelta de la esquina (faltan tres días), el Real Madrid apagó los motores y se dejó llevar. El Barça, descompuesto y roto, partido completamente entre la defensa y la delantera (formada únicamente por unos Messi y Suárez huérfanos, en un pavoroso 5-3-2 de inicio), intentó por todos los medios acortar distancias para maquillar el resultado. No fue posible.

Quien más cerca estuvo fue Leo Messi, que se encontró con el larguero a los 50 minutos tras un error de la defensa blanca al sacar el balón. La zaga pecó de exceso de confianza y el argentino, rabioso, fusiló a Keylor Navas. Un leve roce del portero desvió lo justo el balón. Benzema respondió de inmediato. Controló en la esquina izquierda del área visitante, rompió por fuera y se sacó disparo violento al primer palo que Ter Stegen desvió como un guardameta de balonmano.

Los minutos se consumieron y hubo tiempo para los debuts, como si de un Trofeo Santiago Bernabéu se tratara. Theo y Ceballos dejaron luces, uno con una potencia desbocada y el otro, encajando a la perfección en la maquinaría. En el bando rival, Deulofeu y Semedo pasaron sin pena ni gloria. No era su momento, como tampoco lo es el de su equipo. Ni lo será si no cambian demasiadas cosas en muy poco tiempo.

Twitter: @NJSaez

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