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Las Guerreras de plata

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La selección española femenina de balonmano se quedó, al igual que ya ocurrió hace seis años, a las puertas del título continental tras perder este domingo por 28-25 ante Noruega. El mismo rival que ya le privó del oro en Skopje, en la final del Europeo de Hungría y Croacia.

El combinado español conquistó la plata a pesar de no tenerlo nada fácil en el Europeo. Tras las victorias ante Rusia, Hungría y Polonia en la primera fase, las jugadoreas españolas se vieron motivadas para consegir su ansiado titulo,triunfando contra Dinamarca y Montenegro en seminifinales. Ante Montenegro, la selección volvió a presumir de orgullo y carácter para meterse en la lucha por el oro, y asegurarse la plata.

España se reencontraba con Noruega por tercera vez. En la final del Europeo de 2008, la primera gran cita para la selección, la selección acabó derrotada (21-34), pero habiendo conquistado una plata histórica y en 2009 tampoco consiguieron la victoria.
 
Sabía por tanto la selección lo que se encontraría en la final. Un equipo muy físico que castigaría con contundencia las pérdidas de España, el apartado donde más se desangra el equipo. Todavía más preocupante tras siete partidos y un gran desgaste. Pero España, como lo ha hecho en todo el torneo, salió muy activa en el partido.
 
 
Liderada por una de nuevo inconmensurable Silvia Navarro bajo los palos, la defensa española se multiplicó para cerrar cualquier mínimo espacio a un conjunto noruego, que tan sólo sumaba tres goles cumplidos los primeros catorce minutos de juego.
 
Ni en superioridad numérica lograban anotar las nórdicas que imposibilitaron a Noruega a desplegar su demoledor juego de contragolpe con un fulgurante repliegue.Pero para vencer a las noruegas, indiscutibles números uno del balonmano mundial, no es suficiente con una modélica defensa, algo de lo que eran plenamente conscientes la guerreras que exhibieron lo mejor de su arsenal ofensivo.
 
De la mano, primero de Alexandrina Barbosa, que por fin realizó ese gran partido con la selección desde que aterrizó en el equipo nacional, y posteriormente de Nerea Pena, el conjunto español llegó a puerta en numerosas ocasiones.
 
Especialmente destacada fue la actuación de Nerea Pena, que confirmó las palabras que no se cansó de repetir una y otra vez en las horas previas de la final, y demostró con sus siete tantos en el primer tiempo que, efectivamente, ni ella, ni sus compañeras se conformaban con la plata.
 
Un gol de Pena permitió precisamente a las de Jorge Dueñas alcanzar a los 18 minutos de juego su máxima renta, unos impensables cinco tantos de ventaja (5-10) que dejaban clara la excelente puesta en escena de la selección.
 
Y es que Noruega, contra las cuerdas, recuperó, aferrada a la portera Silje Solberg en el segundo tramo del primer tiempo, su mejor versión, lo que le permitió ir ajustando cada vez más y más el marcador, que acabó por igualar (12-12) a los pocos minutos de la reanudación.
 
 
En este momento, el equipo español -que se mostró mucho más transparente en defensa- no cedió y siguió luchando aun estando con dos goles de desventaja.
 
Un momento clave que España logró superar a base de carácter, el que mostró Marta Mangué, que se olvidó de sus fallos en el lanzamiento de la primera parte, con dos goles casi consecutivos que pusieron de nuevo las tablas (20-20) al duelo.
 
Uno de los problemas de las chicas del balonmano español fue  el punto de penalti, donde España se dejó escapar cuatro opciones de gol, lo que permitió a Noruega situarse con una máxima renta de cuatro tantos (25-21) a falta de diez minutos para la conclusión.
 
Un tiempo en el que las guerreras volvieron a dar muestras de ese gran carácter, que las ha convertido en uno de los iconos del equipo español, coraje, talento e inconformismo que permitió a España reducir la diferencia a tan sólo un tanto (26-25) a falta de cinco minutos para la conclusión.
 
La guardameta Silje Solberg, detuvo los tres últimos lanzamientos de un equipo español que demostró en Budapest que la posibilidad de romper el mito noruego no es ya una utopía para esta selección.
 
La selección española ha llegado a España como si trajeran con ellas el título de vencedoras. Y es que son unas grandes luchadoras que han sabido demostrar su talento y la autoridad del balonmano español. 'Las Guerreras' esperan llegar en esencia a los Juegos de 2016, donde su participación podría cerrar el capítulo de la mejor generación del balonmano femenino español.
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