De cabeza a la historia (2-1)

El Chelsea se proclama campeón de la UEFA Europa League frente a un Benfica peleón, entrando en la historia por ser el primer equipo en lograr los dos títulos europeos consecutivamente. Un cabezazo de Ivanovic en el descuento da a los londinenses un título histórico.

El fútbol, de nuevo, negó la gloria al Benfica. Tras medio siglo de sequía, la maldición de Bela Gutmann continúa vigente. El Chelsea demostró que, en el deporte rey, efectividad es el concepto ganador frente al de dominación.

El Benfica pecó de falta de acierto de cara al gol, llegando a perdonar hasta en cuatro ocasiones claras de gol en la primera parte. El encuentro no habría sido lo mismo si las águilas hubieran sido precisas y certeras en sus oportunidades de adelantarse en el marcador. El Chelsea se dedicó en la primera parte a verlas venir, expectante de lo que hiceran los portugueses, los cuales llevaban la batuta del encuentro desde el principio.

Los bleus deberían haber salido con un saco en la primera parte, pues ya Cardozo en el minuto 2 avisaba con un testarazo que se marchaba por encima del travesaño del arco defendido por Peter Cech. Los ingleses empezaron a animarse con la llegada del fin del primer tiempo, y Artur tuvo que emplearse a fondo en un durísimo disparo de Lampard para evitar que el gol subiera al electrónico.

El segundo período comenzó tal y como habían dejado las cosas ambos contendientes. El encuentro comenzaba a coger un ritmo acelerado, eléctrico. El Benfica seguía avisando, y en el 50’ es anulado un gol de Cardozo por un milimétrico fuera de juego. El gol rondaba por el Amsterdam Arena.

Y es aquí cuando la efectividad bleu se hace latente. Cech saca en largo para un Torres que pelea por el esférico, con esa decisión que tanto caracteriza al madrileño. Salvando los empellones de Luisao y en carrera, regatea al guardameta y mete el primer gol de la final. Fernando cumple en las grandes citas.

El Benfica no bajó los brazos y siguió acechando la portería del checo, y en el 67’ vieron sus esfuerzos recompensados. Azpilicueta sacó su mano a pasear por el área, dictando el colegiado la pena máxima. Cardozo no perdona y las tablas de nuevo reinaban en el marcador.

Los últimos minutos del encuentro fueron de infarto. Ninguno de los dos se conformaba con el empate y no querían aceptar esa prórroga que asomaba incompasible. Cardozo la tuvo en el 80’, pero una genial estirada de Cech salvó los muebles a los de Benítez. Lampard tambaleó Amsterdam con su zurriagazo al travesaño en el 88’, pero el gol no llegaba.

Llegó. Y de qué manera. En el agónico tiempo de descuento, el Chelsea gastaba su último cartucho antes de entrar en la prórroga. Mata colgó el córner templadito y apareció un mariscal Ivanovic para enganchar con la cabeza un gol que bien vale para entrar en la historia.

Una final muy bonita y entretenida, a la altura que se esperaba, y un Chelsea que impuso su efectividad para llevarse un nuevo título a las vitrinas de Stamford Bridge.

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