El Anzhi desciende del Olimpo

La que fuera una de las mayores inversiones en el mundo del fútbol se va a pique. A pesar de haber derrochado capital en el equipo, se encuentra en puestos de playoff para el descenso y sin entrenador.

Quién le diría a Suleyman Kerimov hace apenas unos años que su espectacular desembolso por el club ruso no le serviría casi para nada.

Tras haber mantenido en su equipo al jugador mejor pagado del mundo, y habiendo intentado ser el club referente de la patria rusa a golpe de talonario, la situación deportiva actual del club deja mucho que desear.

Habiendo empezado la temporada hace apenas cuatro jornadas, el club se encuentra en puestos de descenso, algo completamente ilógico en relación a lo invertido. El magnate ruso no se anda con chiquitas, y tuvo claro desde el primer momento el culpable. René Meulensteen, nuevo y flamante entrenador del Anzhi, fue destituido tras sólo 16 días en el cargo, una trayectoria bastante corta.

Kerimov siente que se ríen de él, y no es para menos. Desde el principio su ambición fue intentar fichar a los mejores jugadores del mundo y llevárselos a Rusia. Eto’o, Roberto Carlos, William o Lass Diarrà son los fichajes claves de la etapa gloriosa del Anzhi. Gloriosa por el dinero que fluía, porque lo máximo que han llegado a conseguir es ser terceros en la Liga Rusa en esta pasada temporada. No está mal, pero un club con el presupuesto como el Anzhi debería aspirar a ganarlo todo.

Aparte, el club ha tenido siempre el problema del campo. Hay desde hace años un conflicto armado en Daguestán, una república constituyente de Rusia, la más grande de todo el Caúcaso Norte. Y es de Daguestán de donde es el Anzhi. Debido a esto, y por seguridad de los jugadores, el equipo se entrena en Moscú y vuelan a Majachkalá para disputar los partidos como locales. Unos 2.000 Km que tienen que recorrerse los jugadores para jugar… en su casa. Pero la seguridad es lo primero, y aunque vivan y entrenen en Moscú, los partidos los disputan en el Anzhi-Arena, el nuevo estadio de la etapa Kerimov.

El propio presidente, viendo que su proyecto no ha terminado de arrancar, ha declarado recientemente a todos sus jugadores como transferibles. A todos sin excepción. Ígor Denisov, que ha sido el fichaje de oro de esta temporada, proveniente del Zenit de San Petersburgo, está actualmente apartado del equipo  por indisciplina sin fecha de vuelta, y ni siquiera él se ha librado del dedo acusatorio del presidente. Eto’o con un sueldo de 20 millones de euros por temporada, termina contrato en 2014, y si quisiera renovar con los rusos, tendría que bajarse la ficha a 7 millones netos por temporada. Lo de recortar no es sólo en España. Kerimov quiere bajar su presupuesto en cifras de 70-50 millones de euros menos según la prensa.

No es un club normal. Con un extravagante presidente, capital desmesurado, jugadores millonarios y viajes de mucha lejanía para jugar delante de su público, el Anzhi Majachkalá es sin duda un club único. Y también es único el fracaso que está viviendo en estos momentos. De nuevo se ve que talonario y millones no garantizan nunca éxitos deportivos ni fútbol de calidad

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