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FC Start, el equipo que plantó cara al nazismo

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Hay acontecimientos deportivos que trascienden a lo político debido a su gran relevancia sociológica. Un ejemplo de ello es el partido de fútbol que enfrentó al FC Start ante el Flakelf, un equipo de la Luftwaffe alemana durante la ocupación nazi de Ucrania en plena Segunda Guerra Mundial. 

Mucha gente conoce la famosa película hollywoodiense 'Evasión o Victoria', célebre por la colaboración de varios futbolistas famosos en ella, como Pelé o Bobby Moore. Pero poca gente conoce que está basada en una historia real. No tuvieron el honor de contar con Sylvester Stallone bajo palos. Esta es una de las historias más trágicas del mundo del deporte y que llevó a un equipo de humildes panaderos soviéticos a enfrentarse en el terreno de juego al todopoderoso III Reich.

La Operación Barbarroja fue uno de los proyectos bélicos más grandilocuentes y enfermizos que la mente humana haya concebido jamás. Poco después de arrasar el frente occidental durante 1941, Hitler se puso manos a la obra para ejecutar un plan albergado años atrás: la invasión de la Unión Soviética. Los soldados alemanes se enfrentaron con las tropas del Ejército Rojo desde entonces hasta 1945, y entre tanto algunas ciudades estuvieron asediadas y ocupadas durante años. Es el caso de Kiev, donde la vida continuó, mal que bien, su curso, y donde se produjo uno de los capítulos del mundo del fútbol más controvertidos y legendarios del siglo XX: 'El Partido de la Muerte'.

 

  • Los orígenes de la leyenda

Todo comenzó el 19 de septiembre de 1941, cuando la ciudad de Kiev fue invadida por las tropas de Adolf Hitler. Tras haber invadido el resto país, las tropas alemanas comenzaron a enviar a sus prisioneros de guerra a la capital. Estos prisioneros vivían como indigentes en las calles, ya que las autoridades militares no les permitían ni trabajar ni ocupar una vivienda. Entre estos prisioneros se encontraba Nikolai Trusevich, el antiguo portero y una de las estrellas del entonces extinto Dynamo de Kiev.

La suerte para Trusevich fue que un panadero alemán aficionado al fútbol llamado Josef Kordik se encontró con el exguardameta en la calle, y tras reconocerlo, decidió contratarlo en su negocio, a pesar de que fuera ilegal. Tanta afición tenía el panadero al fútbol que ayudó a Trusevich a buscar al resto de sus compañeros. El guardameta recorrió lo que quedaba de la ciudad, día y noche, y entre heridos e indigentes fue descubriendo, uno a uno, a sus amigos del Dynamo de Kiev. Kordik les dio trabajo a todos, y procurando que no le descubrieran. También encontraron algunos jugadores de la liga rusa, concretamente tres futbolistas del FC Lokomotiv de Moscú, y también los rescató.

En pocas semanas, la panadería escondía entre sus empleados a un ex equipo profesional completo. El panadero, encantado de contar con esos jugadores en su negocio, les propuso volver a jugar. Como el extinto Dynamo de Kiev estaba clausurado y prohibido, decidieron crear un nuevo equipo de fútbol, el FC Start, que comenzaría a jugar en pequeñas ligas compuestas por miembros el ejército nazi.

Pese a estar en malas condiciones físicas e incluso algo desnutridos, el 7 de junio de 1942 vencieron 7-2 en su primer partido. Su siguiente rival fue el equipo de una guarnición húngara, los cuales tampoco opusieron mucha resistencia y cayeron goleados 6-2. Posteriormente y ya con mejor condición física, les metieron 11 goles a un combinado rumano reforzado por varios alemanes.

Durante el verano de 1942 el club siguió machacando a sus rivales.  Fulminaron 6-0 a un equipo integrado por soldados alemanes. Unos días después, el III Reich los “invitó” a enfrentarse al MSG húngaro al que vencieron por 5-1, y dos días más tarde en una revancha por 3-2.

El 6 de agosto, el FC Start se enfrentó al Flakelf, un equipo de la Luftwaffe, reforzado por varios futbolistas profesionales. Los oficiales alemanes “aconsejaron” al equipo ucraniano que no se emplearan a fondo. En un partido, con un árbitro designado a dedo, el heroico equipo ganó, sin rechistar, en un duelo donde recibieron patadas a diestro y siniestro de los alemanes.

En 1936, cuando Noruega derrotó a Alemania en los Juegos Olímpicos de Berlín, Goebbels escribió en su diario lo siguiente: “100.000 personas abandonaron el estadio deprimidas. Ganar un partido puede ser más importante que conquistar algún pueblo en el este”. Siguiendo los consejos del ministro de Propaganda, los nazis pidieron una revancha 3 días después de la última derrota ante el Start. No iba a ser un simple partido de fútbol.

  • El partido de la muerte

Con un clima lleno de amenazas, el 19 de agosto se programó el partido, en el estadio de Zenit. Antes del encuentro, un oficial de la SS entró al vestuario del FC Start y dijo: “Soy el árbitro, respeten las reglas y saluden con el brazo en alto”, exigiéndoles así que hicieron el célebre saludo nazi.

En el terreno de juego, con camiseta roja y pantalón blanco, alzaron el brazo, pero en el momento del saludo se lo llearon al pecho y n lugar de decir “Heil Hitler!”, gritaron “Fizculthura!" (¡Viva el deporte!), un eslogan soviético que proclamaba la cultura física.

Como era de esperar, el colegiado hizo caso omiso del juego agresivo del Flakelf. Los alemanes, tras una falta clamorosa sobre Trusevych anotaron el primer gol. Sin embargo, el Start remontó con un gol de falta de Kuzmenko y otro de Gochanrenko, tras una jugada individual a pesar del juego sucio del equipo alemán: zancadillas, tirones de camisetas, dirigiéndose al cuerpo en lugar de la pelota…

Al término del primer tiempo, los soviéticos ganaban 2-1 y se repitieron las visitas al vestuario local. Esta vez con armas y con amenazas que dejaban poco lugar a la duda. Los jugadores, comprensiblemente atemorizados, se plantearon no salir al campo. Pero pensaron en sus familias, en los crímenes que se cometían, en la gente sufrida que en las tribunas gritaba por ellos. Era algo más que un partido de fútbol. Salieron.

Durante la segunda mitad, ambos equipos anotaron dos goles pero cuando se aproximaba el final del encuentro llegó la jugada del partidoAlexei Klimenko sorteó a la defensa del Flakelf, de una forma pre-Maradoniana y llegó a la línea de cal. Quedó mano a mano con el portero alemán y lo sorteó. En vez de empujar el balón a las redes, se dio media vuelta y lo pateó al centro del campo. Hizo la jugada más valiente en la historia del fútbol. Solo ante la portería, demostró a sus verdugos que no era como ellos: les perdonó. El estadio se vino abajo

Los nazis no tomaron ninguna represalia, al menos al instante. El Start volvió a jugar otro partido goleando a su adversario, y un día se encontraron a la Gestapo en la panadería. Fueron arrestados y enviados a los campos de concentración de Siretz donde acabaron con la vida de Kuzmenko, Klimenko y Trusevich, que murió con su camiseta puesta.

Tyutchev, Goncharenko y Sviridovsky, que no estaban en la panadería, fueron los únicos que sobrevivieron, escondidos, hasta la liberación de Kiev en noviembre del 43. Ellos son los responsables de la popularización de esta historia soviética en la cultura popular.

Lo que en un principio comenzó como una especie de pasatiempo, durante el yugo nazi, se convirtió en un estorbo para la supremacía de los alemanes en Ucrania. Se habían convertido en un ejemplo de orgullo y en un símbolo de resistencia. Los jugadores lograron, aunque fuera por un momento, que sus compatriotas se olvidaran de los horrores de la guerra, y además les dieran la esperanza de derrotas a los nazis, no sólo en un campo de fútbol.

Twitter: @Diego_R_Moreno

Gente en la conversación

  • toni

    Permalink

    desconocia que evasion o victoria fuera un hecho real. gran articulo.

  • Hector

    Permalink

    Hay una pelicula ucraniana de este partido que sacaron hace poco por la Eurocopa

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