La pesadilla sigue en Santander

Muchos problemas para el Racing, que todavía no puede respirar tranquilo. Semana tras semana aparece una noticia negativa, y deja en el aire la incertidumbre de un equipo que parece que en términos futbolísticos parece que ven la luz, pero queda mucho camino por recorrer.

La situación futbolística es inmejorable: están en los primeros puestos de su grupo en Segunda B y en la Copa del Rey consiguieron eliminar al Sevilla, pero no es todo de colores en la actualidad del equipo cántabro.

El pasado sábado 4 de enero compareció Ángel Lavín, presidente del club (?), asegurando que “en los próximos 10 o 15 días se pagará una nómina de inmediato” y cree que con este pago hará frente al 45% de las deudas del club, pero también debe pensar que el 5 de enero deberá otra mensualidad. Esto es porque el Racing ha sido suministrado con 90.000 euros, gracias a pasar de ronda en la copa.

Otro lucha que tiene el club santanderino es con la Federación Española, quien no se cree que el Racing haya depositado a principios de temporada los 400.000 euros, que estarían destinados a pagar posibles deudas con el ente federativo. La buena noticia es que si el Racing acaba la temporada sin deudas, podrá recuperar esa cantidad; lo malo está en que tiene que terminar la temporada sin deudas, algo que a día de hoy parece bastante complicado.

El presidente de la entidad tiene una solución y no es más que la de vender jugadores. Koné (el mejor jugador de la plantilla) tiene un pie y medio fuera del Racing y su destino más probable es Osasuna, que han llegado a ofrecer 1’5 millones; Sotres y Mario (los dos porteros) son los dos jugadores más valorados. El primero tiene una oferta del Recreativo de Huelva cercana a los 500.000 euros, pero parece que el jugador ha rechazado la opción de ir al decano del fútbol español.

Por otro lado, el Racing jugó contra el Marino de Luanco esta jornada. El partido estuvo marcado en un inicio por el nerviosismo del equipo cántabro, seguramente más pendiente de la situación extra deportiva que deportiva. El partido acabó con empate a uno, y con un Racing que buscó la victoria en los últimos minutos. Pero la noticia estaba en la grada, ya que los aficionados de “La Gradona” fueron reubicados en la tribuna superior, para evitar problemas anteriores (semanas atrás, invadieron el campo a modo de protesta), aunque eso no les iba a parar. Empezó el partido sin nadie en esa parte del estadio (norte) y en el minuto 13 bajaron a todo correr a la parte de abajo a animar a su equipo. Eso, y el petardo, que más bien pareció una bomba. Brea Peón, el árbitro, amenazó con parar el partido si había un segundo petardo.

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