La Real araña un punto y sigue viva (0-0)

CRÓNICA Y VÍDEO. Los de Jagoba Arrasate evitan la eliminación matemática tras el empate cosechado esta noche en Anoeta ante un Manchester United que tuvo la victoria en los pies de Van Persie, que mandó un penalti al palo.

Noche de Champions en Anoeta, una más, esta vez con una papeleta muy complicada ante el vigente campeón inglés. La ilusión de Donosti se palpaba en un encuentro histórico para la ciudad y el club en el que los locales partían con opciones muy limitadas de cara al pase a octavos de final.

Quizás era una ocasión inmejorable para enfrentarse a los diablos rojos, que pese a su mejoría en los últimos choques, no pasan por su mejor momento. Moyes no acaba de huir de la sombra de Sir Alex Ferguson y eso pasa factura a un equipo que debe gran parte de sus éxitos esta campaña a acciones individuales.

La propuesta de Arrasate era clara tras dar a conocer la titularidad de Rubén Pardo, que partiría de inicio acompañado de Markel Bergara, cuyo corte defensivo le iba a obligar a apretar en la medular a Fellaini y sobre todo a Giggs. Discutir la posesión a un rival superior como era el caso se presentaba como una quimera, lo cual se plasmó durante muchos compases de juego en el que la superioridad en cuanto a calidad del equipo inglés hacía que los donostiarra sufrieran en medio campo.

El United era sólido, aseguraba los pases y trataba de llegar con peligro por mediación de Kagawa, que ponía a prueba una y otra vez a Carlos Martínez. De este modo, la Real no llegaba con claridad arriba, pero al filo del descanso comenzaban a aproximarse al arco de De Gea. La afición contagiaba al equipo y De la Bella a punto estuvo de marcar con su pierna mala en los instantes previos al descanso.

En el segundo acto, Moyes movió ficha dando entrada a Van Persie, que acompañaría a Chicharito en la punta de lanza. Ambos iban a tener la oportunidad de adelantar a los Red Devils; el mexicano mandaba alto un remate cuando tenía todo a su favor y el holandés se topaba con la madera por dos veces. Primero tras una gran jugada de ataque y posteriormente errando una pena máxima cometida por Markel Bergara.

Arrasate se vio obligado a mover el banco y el elegido fue el capitán, Xabi Prieto, que entraba en detrimento de un Rubén Pardo que plantó cara a los organizadores visitantes. Con el paso de los minutos, los visitantes comenzaban a jugar con el marcador, alargando la posesión y jugando en estático.

No obstante, Young enviaría otro balón al palo con su pierna izquierda tras jugada personal, y en los minutos finales, Rizzoli enseñaba la segunda amarilla a Marouane Fellaini. Así concluía el partido en Anoeta, con el United líder de grupo con 8 puntos y la Real como colista con tan sólo uno.

El sueño europeo toca a su fin, y es que los donostiarra necesitan prácticamente un milagro no sólo para clasificarse para la siguiente ronda, sino sobre todo para conseguir un billete que les deje con el consuelo de la Europa League.


 

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