Las lesiones también juegan

Los presidentes de los grandes clubes saben cómo contrarrestar las malas temporadas, a golpe de talonario con movimientos en el mercado que ilusionen a la afición… o no. Kaká, Shevchenko, Woodgate, Sahin, Overmars… ¿qué tienen en común estos hombres?

En ocasiones un fichaje que se presenta como flamante o incluso ‘galáctico’, como suelen decir en el Real Madrid -uno de los principales protagonistas de estas líneas-, puede convertirse en un verdadero fracaso que puede encolerar a la afición, sobre todo si no llegan los resultados esperados.

Precisamente el club blanco cuenta con una larga lista de fichajes que no han logrado cumplir las expectativas generadas previamente. Las lesiones han jugado una mala pasada a varios traspasos prometedores mientras vestían la zamarra madridista.

Kaká es uno de los ejemplos más recientes y sonados del fútbol actual. El mediapunta brasileño abandonó Milán tras alcanzar un nivel que bien podría medirse con los mejores jugadores de la historia. Tenía 27 años y Florentino, que volvía a la presidencia, desembolsó 65 millones de euros para hacerse con sus servicios. El carioca llegó a Madrid tras sufrir una pubalgia que le había hecho bajar considerablemente el rendimiento. Durante los 4 años que pasó en el club merengue, recaídas del pubis y lesiones de rodilla han desesperado a la afición de Chamartín.

Nuri Sahin llegó al Real Madrid en 2011 procedente de un imponente Borussia Dortmund del cual él era la brújula. El turco sufrió una lesión de rodilla que le impidió debutar con el club blanco hasta bien avanzada la temporada oficial. El futbolista no tuvo continuidad y, pese a las esperanzas que había puestas en su zurda, el mediocentro regresó a la Bundesliga para jugar con el club que más rendimiento le ha sabido sacar. Antes, tuvo una esporádica presencia en el Liverpool inglés.

Robben salió del Chelsea en 2007 rumbo al Santiago Bernabéu por 36 millones de euros. El holandés, uno de los mejores extremos del momento, y también de hoy en día, era conocido por su gran historial de lesiones musculares. Cada vez que se encontraba a tono físicamente, el tulipán ofrecía todo su repertorio de dribbling, asistencias y gol con una zurda maravillosa.

Con el Real Madrid no alcanzó la regularidad por su tendencia a lesionarse, algo que le hizo ser incluso conocido como ‘el hombre de cristal’. El Madrid accedió a su venta por 25 millones de euros al Bayern, donde a pesar de seguir sufriendo lesiones, ha alcanzado un gran rendimiento individual complementado con éxitos colectivos.

Woodgate vino a España para solucionar los grandes problemas generados en la zaga del Madrid, que tras el adiós de Hierro, no lograba encontrar un central de garantías. El británico llegó por 22 millones de euros y las continuas lesiones que sufrió no le ayudaron para triunfar.

Pero no sólo el Real Madrid ha tenido que lidiar ante los fichajes frustrados por las lesiones. El eterno rival, el Barcelona de Joan Gaspart por aquel entonces, perdió a Luis Figo, que por si fuera poco puso rumbo a la Capital.

El presidente culé reaccionó con una fuerte inversión en un hombre que se estaba saliendo en el Arsenal. Marc Overmars se convirtió en jugador del Barcelona por 6.500 millones de pesetas, un precio que cargaba sobre los hombros de un futbolista de banda talentoso que hacía las delicias de la grada de Highbury. El tulipán no triunfó en la Ciudad Condal debido a las numerosas lesiones que sufrió, que le hicieron incluso abandonar el fútbol pocos años después.

Shevchenko abandonó el Milan en 2006 tras ganarlo absolutamente todo y conseguir el Balón de Oro en 2004. Abramovich puso 45 millones para hacerse con el ucraniano en lo que parecía una apuesta segura. Una lesión de rodilla justo antes de desembarcar en Inglaterra pudo ser la causante de su bajada de rendimiento, que le hizo marcar tan sólo 22 tantos en dos campañas, números muy pobres teniendo en cuenta los casi 200 que hizo en el Calcio. Shevchenko volvió en calidad de cedido a Milán, donde nunca volvió a ser el que fue justo antes de recalar en el Dinamo de Kiev, el equipo de su infancia. Un camino similar al de Kakà.

Fuertes inversiones y grandes expectativas que se ven arruinadas por las lesiones. Bale ha llegado este año al Real Madrid por una cantidad cercana a los 90 millones de euros y su estado físico -evidentemente mermado tras no haber realizado una pretemporada a la altura de lo que se le va a exigir- es preocupante. ¿Se unirá el galés a esta lista de fichajes frustrados por las lesiones?

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