El Madrid de Carlo frente al Madrid de Mou

Benítez afirmó esta semana que Ancelotti había recuperado los valores originales del Madrid que se habían perdido. Pero no son sólo los valores lo que diferencia al conjunto merengue actual del que tenía Mou. En apenas dos partidos de pretemporada hemos comprobado que este es otro Madrid diferente.

Hay gente que se atreve a afirmar que un entrenador es una mera figura dispiclinar, que no aporta más al equipo de lo que la calidad de sus jugadores pueda dar de sí. No pueden estar más equivocados.

Este Madrid desde que lo ha tomado Ancelotti es completamente otro. Desde arriba abajo.

El esquema de juego que Mou ha empleado durante su etapa en el club de Chamartín es ya para empezar diferente. El portugués jugaba con su 4-2-3-1 o un 4-3-3 que se caracterizaba por contar en la medular siempre con dos jugadores de corte defensivo. Con Carlo, si se emplea ese sistema como vimos en Bournemouth, apuesta por la creatividad en el centro del campo antes que la solidez que buscaba Mourinho. Tira de la calidad que tienen jugadores de la talla de Isco o Modric para crear en el mediocampo. Además, Isco tiene dotes de recuperador de balones aparte de la enorme calidad que tiene en sus botas, así que no renuncia a solidez del todo.

En Gerland, Ancelotti se la jugó con su esquema favorito, con el que más empleó en su etapa en Milán: el 4-3-2-1. Aún está verde en el Madrid, pues varios jugadores no estaban a tope en esas posiciones, como Ronaldo que estaba de punta o Di María de interior. Hay que darle tiempo al esquema “en forma de árbol”, pero es loable que quiera probar algo nuevo en el Madrid.

Otra diferencia es la importancia que da el italiano a los laterales. Para él, son los que darán la profundidad al equipo. Quiere que el juego del equipo sea por dentro, todo por dentro. Lo vimos frente al Olympique, que no paraba de gritar “¡el balón por dentro, por dentro!”. Prefiere ese juego interior, rechazando a la ofensiva constante de los extremos como hacía Mou. Quiere pases rápidos y constantes, hasta que aparezca el hueco, y si necesitase profundidad, para eso están los laterales. De hecho, el primer gol contra el Lyon fue un penalti cometido a Cheryshev, que estaba ofensivo en el área gala. Eso lo dice todo.

Arriba, además, concede amplia libertad de movimientos a Özil, que puede desarrollar su juego según considere. También Cristiano tiene libertad, pero también se la concedía Mou. Otro jugador que está seleccionado para tener esa libertad es Isco, que se mueve por absolutamente todo el campo, tapando agujeros y ofreciendo salida de balón. Mucho más creativo todo.

Mourinho partía de que la clave del éxito de su equipo era la contra ofensiva y mortal. Los contragolpes del Madrid de estos últimos años han dado buenos frutos, pero si se encontraba con un equipo que le obligara a atacar en parado, manteniendo el dibujo sin poder usar las contras, se ahogaba. Con Ancelotti, la velocidad es importante, pero apuesta por el conocido “tiki-taka”, condenando los patadones y los balones en largos. Quiere velocidad de juego, en los pases y brillantez y limpieza en el centro del campo.

En apenas dos partidos se ha podido vislumbrar esto, que no es sino el principio del cambio. Un cambio ambicioso que puede hacer el juego del Madrid más visual y bonito, un juego que al Bernabéu enamora. Un cambio difícil, pero que promete una nueva etapa de un Madrid diferente. El nuevo Real Madrid. El Madrid de Carlo.

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