Michael Owen, motivos para recordarle

Futbolísticamente, el 2013 será recordado, entre otras cosas, como el año en el que Michael Owen deja de ser jugador para conventirse en leyenda. En historia. Ha decidido que es el momento para dejar de perforar redes: “Es un gran orgullo anunciar mi retirada. He sido muy afortunado durante mi carrera, que me ha llevado en un viaje donde otros jóvenes jugadores sólo podrían haberlo soñado.”

Su bajo rendimiento estas últimas temporadas le ha llevado a colgar las botas con 33 años. Puede que le haya pasado factura llegar a la élite muy pronto, con 18 años ya marcaba goles en mundiales con Inglaterra. Lo que es evidente es que sus lesiones de rodilla no sólo le tuvieron dos años lejos de competir, sino que le impidieron volver a ser el delantero explosivo que enamoró al fútbol inglés siendo tan joven.

Un gol para guardar en la retina es el que hizo contra Argentina en el mundial que jugó con 18 años. Se bautizó como el gol más completo. El delantero recibió lejos de la portería haciendo un control largo de espuela para confiar en su explosividad y dejar mirando al central Ayala, lo que demuestra su potencia y técnica en el control. Después, tuvo la calma para elegir la mejor opción y fintar a otro defensa con desborde. Por último, la cualidad de killer que faltaba, la definición. Una de las dificultades del gol, reside en el golpeo. Tras una larga carrera, sacó fuerzas para cruzar el balón a la escuadra contraria delante de el portero.

Fue un ídolo de Liverpool. Llegó a las categorías inferiores con tan sólo 13 años. Enseguida destacó como killer. Michael Owen no supo ni de miedo escénico ni de presión. Y, nada más debutar con cara de crío, comenzó a hacer vibrar Anfield con sus goles. Sobre todo, goles decisivos. Con los “Reds” ganó dos Carling Cups, una Community Shield, Copa de la UEFA y una Supercopa de Europa.

En la carrera del ídolo inglés, siempre se recordará con relieve el Balón de Oro que recibió en 2001 a la temprana edad de 21 años. Pasó a ser el segundo jugador más joven de la historia en conseguirlo, sólo por detrás de Ronaldo, que lo hizo tres meses antes. Este reconocimiento fue discutido y Raúl González rozó errebatárselo.

Tres años más tarde de conseguir el Balón de Oro, aceptó el tentador reto de mudarse a una liga extranjera. En 2004 llegó al Real Madrid como un galáctico más. Su aventura y reto sólo duró un año. Tuvo que jugarse el puesto con Raúl y Ronaldo, y fue suplente en la mayoría de sus partidos. Aún así, completó la correcta cifra de 16 goles. Algunos en su línea, siendo decisivos. Con la ovación del Bernabéu, Owen volvió a su hábitat, Inglaterra.

Fichó por el Newcastle, donde sufrió las graves lesiones. Parecía el fin de su carrera, pero resucitó para volver a hacer lo que más le gusta: Tantos decisivos. Tras este paso, volvió a dar el salto a un grande, Manchester United. Su último equipo, donde anuncia su retirada, el Stoke City.

Se recordará a Owen como un delantero explosivo y con una de las mejores capacidades para definir que ha dado el fútbol inglés. Su hábitat era el área, donde siempre estaba con la caña preparada para pescar cualquier balón. Un jugador que nunca se ha arrugado en las grandes ocasiones. Un jugador para la historia. Un jugador para recordar.

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