Özil no encuentra sonrisas en Londres

Mesut Özil, el flamante fichaje del Arsenal este verano, no está atravesando su mejor momento en el club inglés. Su inicio fue espectacular, se erigió como uno de los pilares del equipo nada más llegar, dando un recital en cada partido. Sin embargo, progresivamente ha ido perdiendo influencia en el equipo hasta el punto de pasar desapercibido en el campo.

Sin ir más lejos, en el partido de ida de octavos en Londres contra el Bayern de Múnich en Champions, falló un penalti al comienzo del choque que pudo colocar el 1-0 en el marcador. A partir de ese momento, las críticas a su rendimiento, que se empezaron a acrecentar tras la humillante derrota ante el Liverpool, han aumentado más si cabe.

Los medios ingleses dicen que el jugador no está contento en Londres. ¿Echará de menos Madrid? En el club blanco no se sentía respaldado y por eso decidió cambiar de aires en busca de felicidad y de sonrisasLas encontró. 

Nada más pisar la hierba del Emirates, la conexión con la afición fue inmediata. Con un nuevo dorsal a la espalda, el '11', el jugador se mostraba inmenso. Todo lo que hacía rebosaba clase, pero a su vez mucha intención y sentido. Se pensaba que con el alemán el equipo finalmente había ese hombre que era capaz de marcar la diferencia y que haría que se tomasen enserio al Arsenal como un claro candidato a ganarlo todo esta temporada.

Pero poco duró la alegría de los aficionados y de Mesut. Se acercaba el invierno, y con él el bajón del jugador (mirar cuadro de arriba).  Los datos no mienten, en noviembre el jugador estaba pletórico, dándolo todo en el campo. Pero una vez tocó techo, empezó a desplomarse, hasta tal punto que su aportación en el terreno de juego está siendo prácticamente nula.

¿Qué le pasa a Özil?” es una pregunta muy recurrente en la prensa deportiva británica. La respuesta ya se dijo, su tristeza. Pero esa idea es muy banal. Muchas pueden ser las causas de su mal momento, y quizá la más significativa es que no se sienta bien arropado dentro del campo.

Por un lado están las ausencias por lesión de Ramsey y Walcott. Desde que no juegan estos dos, al Arsenal le está costando más ganar. La profundidad y llegada que imprimían los británicos abrían muchos huecos en las defensas, espacios que Özil aprovechaba para asistir o para golpear a puerta. El problema es que ahora se ve obligado a generar esos huecos solo, sin nadie que sirva de tiralíneas, que le arrope, y eso más que físicamente, le agota psicológicamente.

Por otro lado está un tema más ambiguo. Desde Londres el alemán estará viendo como el jugador que en verano parecía el menos favorito para quedarse en el Madrid, Ángel Di María, se está saliendo como interior, posición que curiosamente Özil también podía cubrir, a la vez que Gareth Bale, el hombre que ha generado el 'overbooking' de zurdos en el club merengue le haya superado en lo que mejor se le da, las asistencias.

Lo último no se puede confirmar, pero seguro que no se le llena de felicidad. Lo primero parece más que obvio, son cuestiones táctias. Triste o no, lo que es una total certeza es que Mesut Özil no está viviendo su mejor momento y eso que es año de Mundial. ¿Qué pensará Joachim Löw?

Twitter: @Danigomezleon

 

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