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Aficionados de Segunda, equipo de Segunda

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No hay nada más triste que perder todo el trabajo de un año entero en apenas unos segundos. Y más aún cuando ese descalabro se produce por culpa de tu propia 'familia'. Los incidentes del Estadio de Gran Canaria condenan a Las Palmas a seguir, por lo pronto, un año más en el infierno. Un castigo que debería ser ejemplarizante para el fútbol español.

Imagínense a Las Palmas en Primera División en una hipotética temporada 2014-2015, midiéndose a un todopoderoso Barça o Madrid en el Estadio de Gran Canaria. A falta de unos segundos para el final del partido, los canarios vencen 1-0 al gigante y cientos de aficionados saltan de la grada al terreno de juego para celebrarlo. El partido se detiene, el árbitro amenaza con la suspensión, la policía debe actuar para contener a los 'asaltantes', el presidente Ramírez baja al césped...

Una imagen dantesca, tercermundista y que daría la vuelta al mundo. BBC, beIN Sports, CNN o el canal extranjero que prefieran darían buena cuenta de los incidentes, hablando de una España infame, incapaz de controlar sus propios eventos deportivos y con una afición poco menos que despreciable.

Afortunadamente, la escena solo es reproducible en nuestro subconsciente, ya que no se producirá. Las Palmas seguirá en Segunda División después de que lo anteriormente narrado ocurriese ante el Córdoba ayer, con una salvedad: los andaluces aprovecharon el caos y el desconcierto tras la reanudación para crecerse ante la adversidad y hacer el empate.

Cientos de 'aficionados' de segunda han sido un lastre demasiado grande para Las Palmas, que hoy estaría en Primera de no ser por la actitud macarra, vomitiva y analfabeta de todos aquellos que saltaron al terreno de juego. Unos energúmenos que, terminado el encuentro, insultaron a los futbolistas del Córdoba, a los de su propio equipo, agredieron a la policía y, confirmando su diarrea mental, se dedicaron a robar todos los enseres que ambos clubes habían dejado olvidados en los banquillos al tener que abandonar el campo a la carrera.

Miles de seguidores de Las Palmas lloran con rabia hoy por culpa de esos engendros, a los que ya han empezado a señalar con el dedo en redes sociales. Un gesto tan acusador como sano y justo, y del que debería tomar nota el propio club. Páginas de Facebook como Estos nos dejaron en Segunda muestran a todos aquellos muertos de hambre que hundieron ayer en la miseria a todo un equipo y a decenas de miles de aficionados que no se merecían ese final.

Por lo pronto, Las Palmas ha identificado a 34 burros, contra los que emprenderá acciones legales. Si este fuera un país serio, se prohibiría el acceso a un recinto deportivo a todos los animales de bellota que se cargaron de un plumazo el sueño de Las Palmas. Estamos a tiempo de convertir esta animalada en una acción ejemplarizante para toda España.

Twitter: @NJSaez

Gente en la conversación

  • toribio

    Permalink

    esos no eran aficionados de las palmas esos eran unos hijos de puta!!! ojala no vuelvan nunca a un campoo

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