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Un pez entre las redes

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Iker Casillas lleva atrapado en las redes de la portería desde aquel infame gol de Godín en Lisboa. Aunque su efecto quedó neutralizado y olvidado gracias al segundo capitán (primero en funciones), el portero ha sido sepultado a goles partido a partido. Primero fue Holanda, después llegó Chile y, por último, el Manchester United. Hasta sus más fieles defensores se replantean la estrategia a seguir.

El debate en la portería del Real Madrid bien podría convertirse a estas alturas en uno de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdos. O tal vez en uno de esos culebrones venezolanos que tanto gustan en esta época estival. Habría héroe, villano, mártir y malvados con poder. Claro que los papeles cambiarían dependiendo del ojo que visualice la situación.

A Diego López algunos le identifican erróneamente con José Mourinho. Con ánimo de enfrentarle a todos aquellos que denostan al técnico luso, se ha llegado a decir que 'huele a mourinhismo'. El gallego solo tiene culpa de decir 'sí' al club de sus amores y haber respondido a los dos técnicos que han confiado en él con trabajo, silencio (muy a tener en cuenta analizando el contexto) y paradas. Mejores o peores, pero ahí están. Ese es otro debate.

El caso es que Mourinho se fue, llegó Bagger Vance (Don Carlo) y Diego siguió en la portería. Algunos dicen que porque fue el primero en comenzar los entrenamientos (Casillas disfrutaba de vacaciones post-Confederaciones), otros sabemos de la predilección de Villiam Vecchi por los porteros altos y potentes en el juego aéreo. Y Ancelotti es un hombre que escucha y confía en su gente.

Sin embargo, Carlo pudo comprobar cómo a veces los mitos y leyendas pueden convertirse en verdaderas némesis. Mourinho (en parte, por culpa suya) acabó quemado a fuego lento al decidir sentar a Casillas. Tenía motivos deportivos más que suficientes (la temporada 2012-2013 del mostoleño fue vomitiva, siendo benévolos), pero el incendio fue demasiado hasta para The Special One. Sus formas, ego y ciertos enfrentamientos internos (pregunten a Mendes) tampoco ayudaron. 'Tú a Londres y yo a Valdebebas'.

Así las cosas, Ancelotti instaló una alarma anti-incendios. Diego jugaría la Liga y Casillas, la Copa y la Champions. El favorito de Vecchi disputaría el grueso de la temporada e Iker tendría la opción de competir por la ansiada Décima. Además, existía una coartada perfecta: "Diego llegó antes, la Liga empieza antes". Carlo lo repitió varias veces en rueda de prensa. Asunto zanjado.

Nada más lejos de la realidad. Un año después, Diego tiene pie y medio fuera del Madrid y Casillas está más cuestionado que nunca. En el club quisieron atajar posibles 'recaídas' cortando de raíz: uno de los dos tenía que salir. Y además, obligado, pues Keylor Navas ya ha dejado la sala de espera y está listo para operar. Nadie invitó a Iker o Diego a abandonar el club, pero el mensaje estaba claro. 'Mejor fuera que dentro'.

Casillas cobra en torno a los 6 millones netos por temporada. Para el Madrid supone un gasto de más de 12 millones brutos. Dependiendo del país en el que jugase, su nuevo club debería pagarle de los 12 hasta más de 20 (caso de Francia) para que mantuviese su salario. A sus 33 años, tras dos temporadas 'en blanco' (no alcanza los 50 partidos sumando las dos últimas campañas) y con el recuerdo del Mundial y la final de Champions muy presente, nadie se atreve a lanzarse a por el 'Santo'.

Diego aceptó cobrar poco más de 3 millones netos al año allá por enero de 2013. Él quería jugar, no negociar un suculento contrato que lo atase al Real Madrid. Firmó con ilusión y jamás ha protestado decisión alguna de Ancelotti. Al club le supone un cómodo gasto de 6 millones brutos. De salir, su sueldo sería asumible hasta para los grandes franceses (poco más de 10 millones, la mitad que Casillas).

La disección no deja lugar a dudas. Uno tiene cartel y fácil salida. El otro se ha convertido en un jarrón chino, que diría Felipe González. Un jarrón muy querido y apreciado por miles de madridistas, eso sí. No hay más que pisar el Bernabéu y escuchar al vulgo.

Keylor Navas será quien compita a Iker Casillas la titularidad del conjunto blanco la próxima temporada. Si es que hay competición. Visto lo visto, hasta Ancelotti tiene dudas. El italiano dio por buena la decisión del club en un primer momento y sentenció: "Casillas será titular". El sábado, tras el bochorno, matizó: "Será titular en la Supercopa de Europa. Después, ya veremos".

El partido ante el Manchester United fue la guinda al pastel. El equipo inglés apenas encimó la portería blanca unas cinco veces. Casillas recibió tres goles, y en todos pudo hacer más. En el primero, no tapa su palo y no alcanza a despejar un balón raso que debería ser del guardameta. En el segundo, mide mal un centro envenenado, se queda a media salida y no es capaz de reaccionar. Y en el tercero, la puntilla, es incapaz de imponerse en el área pequeña y atajar un centro que remata un futbolista de 1.75, Chicharito. La reacción de Pepe y Ramos tras el gol, convencidos de que esa jugada debía acabar en las manos de Iker, lo dice todo.

La temporada aún no ha comenzado y es absurdo vaticinar acontecimientos. Es imposible dilucidar quién será titular en el Real Madrid, cuál será su rendimiento o si no sufrirá algún percance (que se lo digan a Casillas). Lo único cierto es que en la Casa Blanca han tomado una decisión que, de momento, no parece ni justa ni acertada. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio.

Twitter: @NJSaez

 
 
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