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El Real Madrid cumple seis meses instalado en la felicidad

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Ni el más optimista de la hinchada merengue podía imaginar a las 22:32 del pasado 24 de mayo lo que acabaría sucediendo sobre el césped del Estádio da Luz de Lisboa. El Real Madrid buscaba a tumba abierta igualar una final que tenía perdida. Lo que podía haberse convertido en el enésimo fracaso reciente frente al máximo rival, acabó suponiendo el inicio de una época dorada para el madridismo. Medio año después, todo ha cambiado.

Se ha hablado mucho, muchísimo de aquel cabezazo de Sergio Ramos en el minuto 92:48, del posterior gol de Gareth Bale (ese 'sobrevalorado' futbolista que marcó los tantos decisivos en las dos finales que ganó el Madrid), de cómo Marcelo sentenció desde fuera del área y hasta del lucimiento de abdominales que llevó a cabo Cristiano Ronaldo tras hacer el definitivo 4-1. La final de Lisboa aún sigue en la retina de muchos madridistas, aunque quizás lo más importante esté en las consecuencias.

Seis meses después, la felicidad se ha instalado en el Santiago Bernabéu. Carlo Ancelotti, de quien se dijo que a las 22:30 del 24 de mayo estaba sin equipo, negocia ya una renovación que amplíe aún más su ya de por sí extenso contrato con el club de Concha Espina. Cristiano Ronaldo ha marcado ya más goles que 15 máximos anotadores de la Liga y ha firmado registros que nunca antes se habían logrado. James, Isco, Toni Kroos, Carvajal, Benzema... Con la excepción del pobre Luka Modric y su fatídica lesión, todo son buenas noticias en un Real Madrid al que le ha cambiado la cara.

Toda empresa necesita una hazaña que motive, justifique y condicione su causa. El desembarco de Normandía desniveló la Segunda Guerra Mundial del lado de los aliados. La batalla de las Termópilas, a pesar de la derrota espartana, fue el detonante que propició la posterior victoria griega en la Segunda Guerra Médica. Volviendo a mundos más lúdicos y menos sangrientos, la Liga 2004-2005 catapultó al Barça de Rijkaard hacia la posterior Champions League de París. Guardiola tuvo en el 2-6 y el campeonato que certificó días después el punto de partida de un dominio futbolístico que se extendió durante un trienio.

Lisboa y la Décima, de la que se cumple hoy medio año, puede significar el inicio de un nuevo ciclo madridista. Un ciclo que lleva años sumando simulacros muy publicitados, pero que han acabado siempre desmontados desde Barcelona. Por primera vez, la oposición que llega desde la Ciudad Condal parece insuficiente, tanto que hasta los vecinos del Calderón son para muchos los verdaderos enemigos de la parroquia madridista en estos días.

Como cada año, mayo impondrá su ley y decidirá quién o quiénes se reparten los títulos de la temporada 2014-2015. Será entonces cuando podremos comprobar si el Real Madrid se encuentra presente en la puja. Su pasado reciente y su eufórico presente hacen que sea difícil, muy difícil imaginar a los hombres de Carlo Ancelotti marchándose de vacío. Todo gracias a aquel minuto 92:48.

Twitter: @NJSaez

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