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Mascherano y Concha, ¿quién decide lo que 'vale' un insulto?

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Javier Mascherano puede respirar tranquilo. Acordarse de Concha, la madre de uno de los jueces de línea del Barça - Eibar (¿o era su hermana?) no le impedirá jugar el Clásico del 21 de noviembre. El Comité de Competición no ha querido que Javier Tebas se muera de pena y El Jefecito estará en el Santiago Bernabéu -siempre que Luis Enrique quiera-.

Los jueces de la Federación, en su infinita sapiencia sobre una disciplina tan castiza y arraigada a este país como es la de los insultos o menosprecios, han estudiado durante tres días las consecuencias sociológicas y hasta lingüísticas de la expresión "la concha de tu madre". Al final, tras una elucubración que sonrojaría al mísmisimo Chomsky, han dilucidado que tal educado comentario no es más que un inocente menosprecio.

Resulta patético y hasta vergonzoso que, en pleno siglo XXI, la llamada "mejor Liga del mundo" pase días valorando la 'gravedad' de un insulto, considerando si un acto ya de por sí sancionable e incorrecto (menospreciar al colegiado) es merecedor de según qué partidos. El reglamento es tan ambiguo que deja al Comité decidir sobre qué es un menosprecio y qué es insulto, castigando lo primero de manera ínfima y lo segundo, con hasta 12 encuentros.

Como incluir un desglose de insultos con su correspondiente castigo hubiera sido más propio de 'La escopeta nacional' (imaginen: "Botarate, un partido. Hijo de una hiena, tres partidos. Saltabalates, dos partidos..."), la interpretación es libre y cambiante. Algo que resta credibilidad al campeonato y pone en duda a sus estamentos, ya que las situaciones vividas en los últimos años son aún más cómicas que lo antes citado si se comparan.

Los madridistas recuerdan, con cierta razón, que Sergio Ramos se pasó cinco partidos en la grada por un insulto tan grave y despreciable como "sinvergüenza". Nada más, no hubo ningún agravante. Ése fue su crimen. En Bilbao chirría que a Muniain sufriese el mismo castigo que Mascherano por decir "nos habéis vuelto a joder", lo cual ni siquiera es un menosprecio o insulto, tan solo una apreciación más o menos acertada.

En la bancada culé se defienden con un hecho irrefutable: existe un precedente de hace dos años y medio, cuando Damián Suárez fue también sancionado con dos partidos por otro "la concha de tu madre". Lo que no se cuenta es que al defensa uruguayo le cayeron en total siete encuentros de sanción por la escena completa. ¿Pudo ser el Comité 'benévolo' con el insulto ante la gravedad del resto de sus acciones? Podría ser una interpretación. Otra más.

Todos estos ríos de tinta y todas estas dudas acerca de la neutralidad del Comité (¿habría sido sancionado Mascherano con dos partidos si el Clásico no se jugase dentro de tres?) pasarían a mejor vida con una decisión sencilla y ejemplar: castigar cualquier insulto o menosprecio al colegiado de la misma manera. Poner fin a los debates chanantes sobre qué es más grave, insultar a tu madre o a tu hermana, y establecer una sanción inamovible. ¿De cuántos partidos? Dos, tres o cuatro. Que se reúnan los clubes, organizaciones y decidan en consenso. Si son capaces.

Twitter: @NJSaez

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