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Adiós al padre del fútbol moderno, adiós a Johan Cruyff

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Johan Cruyff fue un jugador que provocó que varias generaciones se enamorasen del ‘deporte rey’, uno de los mejores futbolistas de la historia, padre del Dream Team culé en el banquillo y uno de los mayores precursores del fútbol moderno sobre el terreno de juego. Johan Cruyff, un referente del balón al que le faltó una cualidad para pasar a ser una deidad: la inmortalidad.

Cáncer. Esa palabra que tan poco gusta a todos y que salió de la boca de Johan Cruyff el pasado mes de octubre. Si algo caracteriza a las personas que lo padecen es su espíritu de lucha, de no rendirse, de no tirar nunca la toalla. El neerlandés ya contaba con un amplio bagaje en batallas, aunque no de este tipo. Sin embargo, fue esa la esencia que le animó a afirmar en las que después serían sus últimas semanas de vida que iba ganando al cáncer “2 – 0 al descanso”.

Pero ya se sabe cómo es el mundo del fútbol. En cinco minutos, un equipo puede conseguir la remontada, y, por desgracia, esto es lo que ha ocurrido. Johan Cruyff no pudo llevarse la victoria en el tiempo reglamentario, y fue en Barcelona, una de las ciudades de referencia en su historia, donde el cáncer de pulmón decidió poner fin a su vida a los 68 años.

Su vida, entre Holanda y España

Pero para entender su grandeza hay que desplazarse unos kilómetros hacia el corazón de Europa, Ámsterdam. Allí empezó todo. Vivir a la vuelta de la esquina del estadio del Ajax y que su madre trabajara en el club, como personal de limpieza, le ayudaría a escoger su deporte, el fútbol, por el que lo dejó sus estudios a los 13 años. Tras morir su padre, se vio obligado a ser un sustento económico para su familia, y terminó dedicándose en exclusiva a él, quizás por eso terminó siendo un ‘superclase’.

En esta etapa aparece la figura de Rinus Michels, considerado su padre futbolísticamente hablando. Le ayudó a transformar su cuerpo para poder hacer frente a un partido, ya que su complexión no era la ‘ideal’ para llegar a ser profesional, y tras pasar por todas las categorías, debutó con el primer equipo cuatro años después, allá por 1964, aunque no sería hasta la temporada siguiente cuando comenzó a ser vital para el conjunto holandés, cerrando el curso con 25 goles en 23 partidos.

Aunque podía jugar como delantero, él preferia iniciar la jugada desde atrás o entrar al área por los flancos, convirtiéndose en la pesadilla de la línea defensiva de los equipos rivales.

Fue en el Ajax donde consiguió sus tres Balones de Oro, siendo el principal impulsor de los éxitos del equipo, en el que consiguió en los diez años que militó en él 6 Ligas, 4 Copas, 3 Copas de Europa, 1 Copa Intercontinental y 1 Supercopa de Europa, aunque no lo habría conseguido sin un respaldo en el que todos los jugadores ayudaban en todas las labores.

Una de las anécdotas que definen su personalidad, rebelde como su melena, ocurrió al salir de una lesión de larga duración en 1970. A su vuelta, con el ‘9’ ocupado, eligió el número ‘14’, algo con lo que la prensa ironizó al estar destinado para los suplentes (a partir del 11). Sin embargo, Cruyff hizo caso omiso y lo adoptó como dorsal personal, vistiéndolo también en La Oranje.

No es este el único hecho curioso que dejó a lo largo de su vida como jugador. La siguiente se produjo tan solo tres campañas más tarde, cuando ‘decidió’ abandonar el Ajax. El holandés se enteró de que su club estaba negociando su traspaso con el Real Madrid, y para vengarse, se unió al máximo rival del club español: el FC Barcelona, donde convertiría su historia en un hito.

Y es que tras la esperanza de fichar a un estrella que acabara con 14 años de sequía en Liga, Cruyff superó todas las expectativas, dejando momentos inolvidables en la historia blaugrana como el 0 – 5 en el Santiago Bernabéu, resultado que solo ha podido repetir el Barça en el Camp Nou. Sin embargo, aunque su leyenda continuó ampliándose, su palmarés no lo haría hasta tres temporadas después, tras superar las desavenencias con Hennes Weisweiler, el técnico del equipo en esa época, que terminó dimitiendo por la presión del público, que se posicionó del bando del holandés.

Tras ganar la Copa, Johan dijo adiós a uno de los clubes de su vida por sus problemas con la directiva, aunque la cultura catalana le marcaría tanto que decidió llamar a su tercer hijo Jordi, haciendo caso omiso a la prohibición franquista de usar nombres en catalán y dejando un bagaje de 51 goles en 184 partidos, casi nada comparado con los 246 tantos que anotó en 328 encuentros disputados con el Ajax. También mostró su amor por Cataluña al disputar dos encuentros no oficiales con su selección, en 1973 y en 1976.

Con 30 años y como el adelantado a su tiempo que era, decidió emigrar a la liga estadounidense de fútbol, concretamente a Los Angeles Aztecs, tras su fichaje fallido por el conjunto dirigido en esos momentos por Warner Bros, el New York Cosmos. El año siguiente continuaría su aventura en la Segunda División española, tras fichar en marzo por el Levante, y aunque anotó dos goles en 10 partidos, terminó volviendo a su país natal para comenzar con su segunda etapa en el Ajax, que volvió a no terminar muy bien.

Tenía ya 34 años, la mitad de la edad con la que ha terminado falleciendo, cuando decidió vivir su segunda juventud en la Eredivisie,  donde patentó algo que pocos se han atrevido a hacer hasta el momento: el penalti indirecto; y donde siguió ampliando su palmarés, tras conseguir dos Ligas más. Su última temporada no sería nada fácil para el holandés, que terminó no renovando por decisión del club. Al parecer, no estaba al nivel suficiente para estar en primera división.

De nuevo como venganza, terminó uniéndose al Feyenoord, máximo rival del Ajax y a pesar de sus 37 años, cerró su carrera con doblete, arrebatándole la Liga al conjunto de su infancia y logrando levantar también la Copa.

El surgimiento de la Naranja Mecánica

Dos años después de debutar con el Ajax, se ganó la llamada de la selección, pero habría que esperar hasta 1974 para que disputase su primer y único Mundial, y aunque no pudieron hacerse con el trofeo, él fue elegido Mejor Jugador del Torneo y el Fútbol Total, creado en torno a su figura y como una extensión del fútbol que practicaba el Ajax, pasaría a la historia.

Aunque tendría la oportunidad de estar en el Mundial de Argentina, decidió no participar por la violación de los derechos humanos que ejercía la dictadura del país, por miedo a ser secuestrado y por no llegar a un acuerdo con Adidas, tras tener también problemas en el primer Mundial. Así se despediría de su selección, tras anotar 33 goles en 48 partidos, 33 de ellos como capitán.

El ‘Dream Team’, época dorada en el FC Barcelona

Poco tiempo pasó desde su retirada hasta que volvió para ser entrenador, para patentar el 3 – 4 – 3 como su sistema ideal. “La mejor defensa es un buen ataque”, y esa es la idea que inculcó Cruyff a su fútbol, ya como entrenador, quizás haciendo gala de uno de sus ‘refranes’: “Prefiero ganar 5 – 4 que 1 – 0”. A pesar de no tener el cursillo de entrenador, se unió al FC Barcelona en una nueva crisis deportiva –la historia se repite-, en 1988.

Aunque la filosofía tardó en tomar forma, superando dos campañas difíciles, Stoitchkov cambiaría esta tendencia, iniciando una era de triunfos azulgranas y poniendo fin a la hegemonía del Real Madrid hasta el momento. El Dream Team consiguió la Liga en la 1991/92, pero esa temporada pasaría a la historia por el penalti de Koeman que dio la Copa de Europa al Barça.

Cuatro Ligas después, todas ellas consecutivas, volvió a la final del máximo campeonato europeo a nivel de clubes, pero esta vez caerían ante el Milan, coincidiendo con el fin del Dream Team. La renovación que se vio obligado a hacer traería el triunfo de jugadores como Iván de la Peña, Albert Celades, Óscar y Roger García y su propio hijo, Jordi Cruyff, lo que se conoció como ‘la Quinta del Mini’.

Esta idea no llegó a triunfar. El presidente Núñez, con el que las relaciones no eran precisamente buenas, decidió rescindir su contrato a dos jornadas del final, lo que también dividió al barcelonismo, que nunca dejó de mostrarle su apoyo.

En 2009 volvió a vincularse con la cultura que marcó su vida al convertirse en seleccionador de Cataluña, aunque en 2012 terminó jubilándose tras considerar que ya había dado todo lo que dio de sí al fútbol.

Al fin y al cabo, a eso dedicó su vida, una vida llena de éxitos pero también con momentos difíciles. Todos ellos pudo superarlos, pero el último obstáculo, el cáncer, fue demasiado.

RIP Johan Cruyff.

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