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Caszely, el futbolista que repudió a Pinochet

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Hay un dicho que reza que el deporte y la política no se pueden o deben mezclar. En ocasiones hay gobernantes, que siguiendo el interés personal, demuestran que se pueden mezclar, aunque no debieran hacerlo. En otros momentos, los deportistas, que por norma general huyen de la significación política, muestran que no sólo se pueden mezclar, sino que se deben mezclar. Para ello hay que remontarse al Chile de 1974

Augusto Pinochet había tomado el poder el 11 de septiembre del año anterior de forma violenta gracias a los tanques y los aviones que bombardearon el palacio de La Moneda acabando con la vida y el gobierno electo de Salvador Allende.  Comenzaba así 17 años de dictadura militar.

El dictador quería servirse del fútbol para limpiar la imagen de su régimen autoritario y represivo, especialmente de cara a la comunidad internacional. Los jugadores de la selección chilena estaban listos para partir hacia la República Federal Alemana, donde se celebraba el Mundial ese verano. El país sudamericano había logrado el pase después de un playoff en el que la URSS se negó a viajar a Santiago para jugar la vuelta tras un 0-0 en Moscú como protesta a la dictadura de Pinochet y la muerte de Allende. A pesar de ello, Chile saltó al campo en un momento absurdo de la historia del fútbol para marcar a puerta vacía los goles que la FIFA registró como un 2-0.

Por el pase Pinochet organizó una recepción con los integrantes de la Roja, a quienes transmitió su mensaje: “Chile sabe también los problemas que ustedes van a tener que afrontar en Europa, porque la calumnia y la mentira han llegado a cambiar la mentalidad de muchos europeos que no saben ni conocen lo que sencillamente está sucediendo en Chile. Por eso estamos seguros que van a tener algunos problemas, pero también estamos seguros que ustedes como buenos chilenos lo van a saber afrontar y van a saber salir adelante”. Todos ellos siguieron el protocolo dándole las gracias al dictador. Todos, salvo un jugador que le negó el saludo: Carlos Caszely.

Todo un desafío ante el gobernante del país por parte del jugador, el delantero de la selección chilena que aquel mismo año fichaba por el Levante. Antes había pasado por el Colo-Colo y después jugaría en el Espanyol, para volver a recaer finalmente en el Colo-Colo.

Este acto no fue algo espontáneo ni injustificado, ni tenía nada que ver con una ideología política (era considerado un hombre muy cercano al Gobierno de la Unidad Popular del presidente Salvador Allende) . Al contrario, el delantero tenía sus motivos. Pocos meses antes, después del golpe de Estado, su madre, sin actividad política conocida, fue “secuestrada y brutalmente golpeada por agentes de seguridad”, según cuenta. “Después del golpe fui secuestrada de mi hogar y llevada a un lugar desconocido, vendada y fui torturada y vejada brutalmente, según explicaría la misma madre. A día de hoy aún no se conocen los motivos que llevaron a esa detención.

El gesto tuvo sus consecuencias, a corto y largo plazo. Una vez instalados en la República Federal Alemana, Chile se enfrentó a la selección anfitriona en el partido inaugural del Mundial. En ese encuentro, Caszely fue expulsado con tarjeta roja directa. La prensa, ya controlada por el régimen aprovechó la ocasión para encarnizarse con el disidente. Sin llegar a afirmar nada explícitamente, se dedicaron en recoger rumores como el de que “buscó la expulsión, pues se le había ordenado que no debía jugar contra el equipo de los compañeros de Alemania Oriental”, o una carta al lector que decía: “Quería que lo expulsaran; así no jugaría contra sus hermanos de cerebro (…) Sin este mal chileno habríamos ganado”. Fue el primer jugador en ser expulsado por una tarjeta roja.

Tras el Mundial desde la Federación chilena, controlada por el general de carabineros, se prohíbe convocar a Caszely.  Chile nacionaliza al argentino Óscar Fabbiani, que era cercano al régimen de Pinochet. La Roja de Sudamérica se queda fuera del Mundial del 78. Caszely llevaba tres años hinchándose a marcar goles con el Espanyol.

Tras el fiasco clasificatorio, la Federación cede y vuelve a llamar al jugador que había vuelto al Colo-Colo. A pesar de que su relación con la prensa y el régimen no es sencilla se convierte en el mejor jugador de la Copa América de 1979 donde el país queda subcampeón.

También consiguen clasificarse para el Mundial de España ´82, pero de nuevo una mala actuación le arroja a la prensa tras fallar un penalti contra Austria. Se duda de su compromiso nacional, por lo que desde 1983 hasta su retirada en 1985 sus apariciones serán intermitentes. Sin embargo, estas interrupciones con consiguen evitar que actualmente Caszely siga siendo el tercer máximo goleador del país con 29 tantos, solo superado por otros dos ilustres como Marcelo Salas e Iván Zamorano.

Tras dejar el fútbol, Caszely se convierte en un activo opositor a Pinochet. Se puso al frente del ‘no’  en el plebiscito de 1988. “Se lo debía a mi país y a mi madre. Teníamos que salir de la oscuridad. Para mí fue una tremenda alegría que Chile dijera ‘no’al dictador. Era el  ‘no’a muchos años de horror. En la selección no se hablaba de eso, pero sabíamos que la gente desaparecía, que había torturas y que las violaciones a los derechos humanos eran habituales en nuestro país”.

Con el regreso de la democracia en 1989, inició una carrera política sin demasiado éxito. “Siempre me quedará que luché contra el dictador. No me gustan las dictaduras y para mí es un orgullo haber ayudado a que hoy Chile sea un país más democrático, un poco más feliz y menos oscuro”.

@Diego_R_Moreno

 

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