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Carmen, la vecina desahuciada de Vallecas, ejemplo de solidaridad

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Carmen Martínez Ayuso, la anciana desahuciada de Vallecas que obtuvo la ayuda del Rayo Vallecano para evitar que abandonase su domicilio, recibió de manos del presidente Raúl Martín un cheque con el importe recaudado por el club madrileño... Y decidió donar la mitad de los 21.106,90 euros para ayudar a traer a España a los hijos del que fuera guardameta rayista Wilfred Agbonavbare, tristemente fallecido.

La mujer, de 85 años, fue desahuciada el pasado 21 de noviembre del número 10 de la calle Sierra de Palomeras, en el barrio madrileño de Vallecas. La mujer se vio obligada a abandonar su vivienda que habitaba desde hace cinco décadas tras avalar un préstamo de su hijo Luis Jiménez Martínez con un particular, Francisco M., por 40.000 euros. La deuda asciendía a 77.000 euros y el acreedor se negó durante el último mes a aceptar un alquiler social para Carmen, asegura la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Vallecas.

La familia explicó que pidió el dinero para reformar su casa y superar los problemas económicos tras divorciarse y perder su empleo como vendedor de pisos. Se hizo con los poderes de la casa y su madre no supo que iba a ser desahuciada hasta que la policía visitó su vivienda unos días antes del primer intento de lanzamiento, hace un mes.

Al conocerse la situación de Carmen, una ola de solidaridad invadió, sobre todo, las redes sociales y pocos días después, el Rayo Vallecano tomó cartas en el asunto. "Vamos a pagar el alquiler hasta que llegue la ayuda institucional. Lo hemos hecho con la mejor intención del mundo, a nivel personal como obra social por un problema de un vecino y lo seguiremos haciendo siempre que podamos. ¿Qué esta acción la pueden hacer  hacer empresas? Pues sí, pero allá cada uno”, anunciaba el entrenador del equipo bukanero, Paco Jémez.

La semana pasada, el club hacía entrega de un cheque con valor de unos 21.106,90 euros recaudado gracias a la 'fila cero' habilitada por la Fundación del club que ha permitido que la vecina pueda continuar viviendo en su piso y para que se ayude al ex jugador del club Wilfred Agbonavbare.

El ex cancerbero jugó seis temporadas en el Rayo Vallecano, entre 1990 y 1996. Entró en el equipo y se hizo con la titularidad un año después, en la temporada en el que el equipo madrileño consiguió el ascenso a Primera División. Aunque le costó adaptarse a la máxima categoría y perdió la titularidad en detrimento de Toni, fue indiscutible durante dos temporadas, la 93-94 en Primera y la siguiente en Segunda, en la que el equipo rayista consiguió de nuevo el ascenso. En 1996 salió al Écija y tras un breve paso por su país, colgó las botas en 1998.

Ya retirado, se instaló en la Comunidad de Madrid a finales de los noventa, cuando empezó a trabajar como mozo y repartidor para una empresa de paquetería. El exportero había mandado todo el dinero que ganó como jugador a su país, donde su mujer, ya fallecida, lo necesitaba, paradójicamente, para luchar también contra una grave enfermedad.

"Muchas gracias a todos por lo que habéis hecho. Esto es muy bonito y estoy muy contenta. De verdad que estoy muy agradecida", ha dicho Carmen entre aplausos al asegurar que con la mitad del dinero recaudado era suficiente para seguir en su piso.

"Me enteré de que estaba un chiquito malo y me acordé de él. Ya he rezado por él y ojalá se ponga bueno el pobre", dijo la anciana de 85 años, que ha tenido "mucha pena"espera que ahora "pueda venir la familia" del excancerbero nigeriano, que finalmente falleció el martes por la mañana sin que sus hijos pudieran visitarle.

Emulando la película 'Cadena de favores', la anciana, asegura, que "todos debemos hacer cosas buenas". Ella que se vio en su situación, tras avalar a su hijo, consecuencia que le llevaba a perder su hogar, ahora, quiere compartir con esta persona, parte de lo suyo, intentando hacerle lo que le quede de vida, más fácil y llevadera.

Toda una lección de generosidad y, sobre todo, de humanidad, esa cualidad que nos hace diferentes del resto de animales y que, a veces, tanto nos cuesta aprender, transmitir y practicar en nuestra vida cotidiana. Noticias como la de Carmen nos reconfortan con nosotros mismos y nos dan esperanza. Prueba de que, al fin y al cabo, no todo está perdido, aunque a veces las escenas del día a día inviten más bien a salir corriendo.

@Diego_R_Moreno

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