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Didier Drogba, fútbol al servicio de la paz

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La estrella del Chelsea es uno de los mejores delanteros de lo que llevamos de siglo. Lo ha ganado prácticamente todo. Ha sido un quebradero de cabeza para la mayoría de defensas y ha llevado a Costa de Marfil a un Mundial por primera vez en su historia, ahora lleva tres consecutivos, y  a dos finales de la Copa de África. Pero su mayor logro no está al alcance de cualquiera. Junto a sus compañeros trajo la paz a su país y evitó una guerra civil.

Todo empezó en octubre de 2005, cuando el equipo se clasificó por primera vez en su historia para un Mundial, el de Alemania 2006.

El país se encontraba en plena guerra civil. Una guerra que había comenzado cuatro años antes, con un golpe de Estado que no llegó a concretarse, pero sí se instaló en diversas ciudades, dejando así el país dividido en dos: el sur, regentado por el gobierno, y el norte, dominado por los rebeldes.

Drogba estaba decidido a unirlos. En octubre de ese año logró un hecho sin precedentes. La televisión nacional del país africano, en el horario de máxima audiencia, conectó en directo con el vestuario del equipo, que acababa de derrotar a Sudán (3-1). Y lo que hasta ese momento era una celebración deportiva, se convirtió en un acontecimiento trascendental para la historia del país.

Rodeado por sus compañeros, el capitán miró fijamente a la cámara y se arrodilló. "Ciudadanos de Costa de Marfil, del norte, sur, este y oeste, os pedimos de rodillas que os perdonéis los unos a los otros. Un gran país como el nuestro no puede rendirse al caos. Dejad vuestras armas y organizad unas elecciones libres", suplicó, consciente de que la nación estaba sumida en una guerra civil. Para ese mes se había anunciado la celebración de unos comicios pero, pese a la tregua firmada el año anterior, no se pudieron celebrar. Ante la incapacidad de los políticos para encontrar una solución al conflicto, la actuación de Drogba y de la selección de fútbol fue vital para la consolidación de la paz en la región.

El ruego de la selección de nacional fue atendido por los habitantes del norte y del sur. Dos de ellos, los presidentes de ambas latitudes, lo vieron como una oportunidad para acabar el conflicto. Habría, sin embargo, que esperar más de un año para su materialización.

En 2006, Drogba recibió el premio a mejor jugador africano y se convertía así en el primer marfileño galardonado con tal distinción. Decidió viajar con él a su país, a Bouaké, principal fortaleza de los rebeldes, para volver a pedir la unidad a su pueblo.  La estrella del Chelsea pondría en marcha un plan muy ambicioso. Propuso que se jugase un partido de clasificación para la Copa África en la misma ciudad al año siguiente, que se encontraba en una zona en la que no se había jugado ningún encuentro de fútbol desde el inicio de la guerra.

El 3 de junio de 2007, todos los miembros del gabinete del gobierno marfileño, incluido el Presidente Gbagbo, viajaron por primera vez a Bouaké, por primera vez en 6 años, con motivo de la disputa del encuentro de Costa de Marfil contra Madagascar.

El encuentro concluyó 5-0 a favor de los marfileños, con gol de Didi, como se le llama cariñosamente, incluído. Pero el resultado fue lo de menos; tanto rebeldes como los representantes del gobierno cantaron juntos el himno del país, en un hecho sin precedentes que partió en dos la historia del país africano. “Ver a los dos bandos juntos, cantar al unísono el himno de mi país fue muy especial. Sentí que Costa de Marfil volvía a nacer”, afirmó Drogba.

En Brasil, Costa de Marfil jugaba por tercera vez un Mundial. En el primer partido, el crack del Chelsea ingresó al minuto 61, cuando su equipo perdía 1-0 contra Japón, y al minuto 65 Costa de Marfil ya había remontado el marcador. Un hombre que con su sola presencia y liderazgo es capaz de cambiar por si solo el curso de un partido de fútbol, y de un país entero. Ese es Didier Drogba.

Pese a que la situación en el país todavía se encuentra lejos de estar normalizada. La ONU le ha nombrado Embajador de Buena Voluntad y estuvo entre los candidatos a recibir el Nobel de la Paz en el año 2012. Durante este tiempo los dirigentes han firmado hasta 14 acuerdos de paz en ciudades fuera del país. Sin embargo, ninguno de ellos ha logrado tener la trascendencia y la capacidad de unir a su pueblo que tuvo el partido apadrinado por Drogba en Bouaké.

Twitter: @Diego_R_Moreno

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