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Cuando Di Stéfano fue secuestrado

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La muerte del escultor y pintor venezolano de origen cubano-español Paul del Río, conocido en su época de guerrillero de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) como Máximo Canales, revive la historia del secuestro del jugador del Real Madrid en el verano de 1963.

El equipo blanco había acudido a Venezuela para disputar las Series Mundiales de Caracas, más conocido como la Pequeña Copa del Mundo. La competición reunía a conjuntos europeos y sudamericanos, como puede recordar la actual International Champions Cup que se celebra cada verano en Estados Unidos. Aquella edición contaba con la participación del Real Madrid, el Oporto y el Sao Paulo, con un formato de una liguilla a dos vueltas.

Tras ganar ante el los portugueses (2-1) y perder por el mismo resultado con los brasileños, el Real Madrid regresa a descansar al Hotel Potomac.

A las 6.30 de la madrugada, el jugador duerme cuando recibe una llamada del conserje, que le dice que hay unos policías que piden que baje. Pensando que es una broma de sus compañeros contesta: “Si quieren hablar conmigo, que suban ellos”.

Al poco rato llaman a la puerta. Eran los tres supuestos policías, junto con el empleado del hotel. Le dicen que tiene que acompañarles a comisaría, para una inspección de rutina. El argentino dice que lo tiene que comunicar a alguien del club, pero le dicen que va a ser sólo un momento.

Su compañero Santamaría, cuya habitación conectaba con la de Di Stéfano fue testigo de lo ocurrido: "Golpearon la puerta y dije, ¿qué es lo que pasa?. Me explican que hay una denuncia de estupefacientes, y yo le digo que nosotros jugamos al fútbol. Y me dicen que tenemos que acompañarles a comisaría. Alfredo me miraba, yo miraba a Alfredo y pensé en llamar a Agustín Domínguez y en eso muestran un revólver y dicen, no hay ningún problema".

Ya en el coche, le dicen al jugador que está secuestrado. Le vendan los ojos y le ponen unas gafas oscuras. Le dicen que esté tranquilo, que no le pasará nada.

Un portavoz de la organización revolucionaria llama al hotel y afirman que Di Stéfano está bien, que no sufrirá ningún daño y que le soltarán en cuanto el secuestro haya alcanzado suficiente publicidad. No piden dinero por el rescate.

Tras 57 horas, los secuestradores le ponen en libertad. “Querían llevarme al hotel pero les dije que me dejaran en la embajada española. Al final me dejaron en la Avenida Libertador. Tenía miedo, di un portazo y sali corriendo detrás de un árbol. Crucé al otro lado de la calle con todo el tráfico. Vi llegar a un taxi y le pedí que me llevara a la embaja”, dijo más tarde.

Paul del Río volvió a encontrarse con el jugador en 2005 para presentar la película Real The Movie. “No se pidió dinero por el rescate”, dijo. “Lo secuestramos basándonos en su fama. Eso nos ayudaba a obtener nuestros fines, su prestigio y la fama del Madrid”. Alejado de la política, hacia un cameo en el filme como un entrenador de chicos de barrio en un intento publicitario por parte del club merengue.  Di Stéfano lo saludó pero no le dió la mano: "Usted hizo pasar mucho miedo a mi familia"

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